Temis nunca imaginó que acabaría pareciéndose a un árbitro de futbol. La diosa griega de la justicia sostiene una balanza y lleva los ojos vendados porque no debería distinguir entre ricos y pobres, entre gobernantes y ciudadanos. Un árbitro hace algo parecido. Aplica las reglas y, si hace bien su trabajo, pasa desapercibido. El problema empieza cuando deja de hacerlo. O cuando los demás dejan de creer que lo hace. Por eso llama la atención cómo una palabra como lawfare, …
