Los abogados son como los dentistas, nadie quisiera requerir de sus servicios, pero más vale tener uno cerca. Es lo que ocurre con las víctimas del descarrilamiento del Tren Interoceánico, quienes pueden cometer el error de ponerse en manos de las autoridades sin la supervisión legal adecuada. Las compañías de seguros y los funcionarios públicos van a tratar de pagar lo menos posible por los daños del percance. Es más, es dudoso que alguien se quiera hacer responsable por los …
