Edgar Allan Poe escribió sobre un príncipe que creyó poder encerrarse en su castillo y mantener la muerte afuera. Fiesta adentro, plaga afuera. Control total. Todos sabemos cómo termina. Esta semana yo fui ese príncipe. La influenza entró igual. Antes una gripita era logística menor. Jugo de naranja, dos ibuprofenos, un suéter encima y a darle. El cuerpo se quejaba un poco, tú lo ignorabas con elegancia y para el martes ya estabas en modo operativo. La gripa era inconveniente …
