Atrapada. La distancia trazada por la presidenta del triunfo de la selección mexicana y del éxito del acto inaugural del campeonato de futbol podría prevenir de una consternada activista contra el sistema de negocios (algunos ciertamente turbios) de la FIFA. Pero no se explica en la jefa del Estado anfitrión del evento. En su intento de control de ese daño autoinfligido, sólo usó esos logros compartidos por millones de mexicanos como arma para deturpar críticos con su ominosa frase de …
