A Morena lo derrotaron en Coahuila de la única forma posible: con un alud de votos.
Pero la situación del PAN es pésima noticia para quienes creen que el país aún puede rescatarse en las elecciones del próximo año.
El alud de votos en favor del PRI en Coahuila es resultado del buen gobierno de Manolo Jiménez y, ojo, de los anteriores gobernadores que fueron eficaces en seguridad y obra pública.
Una golondrina, lo sabemos, no hace verano.
Deducir que el resultado en Coahuila es un anticipo, en automático, de lo que ocurrirá en las elecciones del próximo año es un sueño guajiro.
Morena sigue siendo el gran reto a vencer para la oposición, y no se va a lograr yendo cada partido por separado.
Llama la atención, eso sí, la claridad del resultado en Coahuila: PRI, 55 por ciento; la alianza Morena-PT, 26; Nuevas Ideas (partido local) 6; Verde, 2.6, y PAN y MC, 2 por ciento cada uno.
Sólo así se le puede ganar al partido de Estado que es Morena: con una avalancha de votos que haga quedar en ridículo cualquier impugnación al resultado.
Lo sucedido en Coahuila no se repetirá en Chihuahua, donde el gobierno federal y los más turbios operadores del complejo político-delictivo de Morena han hecho de esa entidad un objetivo prioritario.
Algo está haciendo mal Acción Nacional para ubicarse en el quinto lugar en un estado donde alguna vez disputó el primer sitio y sus tesoneros militantes tomaban carreteras para hacer valer sus victorias.
Hoy está en riesgo su registro en Coahuila, y no por trampas o la persecución de aquellas épocas en que el PRI obtenía carro completo a través de fraudes grandes, medianos o pequeños.
Chihuahua, Sonora y Sinaloa serán campos de batalla esenciales para definir si los cárteles conservarán su poder a través de Morena, y ampliarán su dominio hasta los casi 900 kilómetros de la frontera de Chihuahua con Estados Unidos.
La elección de 2027, sólo en algunos estados será entre Morena y partidos de oposición.
En lo general, y en algunos estados como los del Pacífico, y Chihuahua en particular, la elección será entre México y el narco.
No es una elección por completo ideológica, sino que va más allá.
Acción Nacional ya lo probó en Coahuila, cometería un grave error, en la hora crucial, si no va unido con otros partidos de oposición que quieran integrar una alianza en defensa del país.
En Movimiento Ciudadano hacen cuentas y aseguran que “será la marca que más crezca” en la elección de junio del próximo año.
Tal vez sí, tal vez no. Pero ¿está la situación como para apostar al crecimiento de una marca? ¿O hay un adversario a vencer en el Congreso y en la mayoría de los estados?
Para vencer a Morena hay que hacerlo al estilo Coahuila.
Ganarle en Chihuahua por uno o dos puntos es perder. El partido de Estado, Morena, tiene al Tribunal Electoral de su lado.
La oposición tiene la obligación histórica de ir en alianza.
Es que la elección en Chihuahua, Sonora, Sinaloa, Michoacán y Guerrero, será entre México y los cárteles.
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