El vandalismo de los cavernícolas de la CNTE en la Ciudad de México se puede medir en dinero, pero el daño de poner en esas manos la educación de millones de niños oaxaqueños, guerrerenses, chiapanecos y michoacanos es un crimen imposible de cuantificar. La permisividad de las autoridades capitalinas con los maestros que destruyen bienes públicos y propiedad privada no tiene madre, aunque sí tiene padre, y se llama Andrés Manuel López Obrador. AMLO echó abajo la reforma educativa que …
