Una estela de muertes, desaparecidos, corrupción nunca antes vista en esas dimensiones, y alianzas impensables entre el poder político y el poder criminal, llevan al país al despeñadero. Para evitarlo se necesita que la presidenta se deshaga de los hampones que la rodean y corregir el rumbo, porque vamos cada vez peor y no se ve el final de la caída. Nadie le pide que abdique de la agenda social con que ganó, solo que corrija lo que daña al …
