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‘Sinaloa ya no aguanta’, ¿y México?

Silencio en Palenque. Fin de semana cargado de preguntas, rumores y presagios. La vista fija en Sinaloa: ese anticipo estremecedor de una gran crisis nacional: ingobernabilidad, estancamiento, desintegración social, violencia y control del crimen sobre ‘gobiernos’, territorios, poblaciones y negocios. “Sinaloa ya no aguanta”, clamaron los grupos sociales que se disponían a tomar el Palacio de Gobierno de Culiacán en protesta por el regreso del exgobernador. Pero quizás esto pesó menos en la nueva licencia de Rocha que la desautorización del golpe suscrita por la presidenta y el partido oficial. Pero el silencio en Palenque alimenta la especie de que de allá vino la acción de Rocha contra Sinaloa y Sheinbaum. Que tiró la piedra y (hasta ahora) escondió la mano, dicen aquí y allá.          

¿Gripa emocional o táctica? Sería comprensible si la gripa presidencial somatizó tensiones. O emociones reprimidas de rabia, decepción y tristeza. O de frustración por no poder actuar en el sentido deseado. O de parálisis ante amenazas de varios flancos. Pero también sería legítimo -y sano- si la presidenta se inventó una gripa para darse un respiro y ordenar la mente en medio del vendaval: lo de la gripa sería la mentira menos nociva de cuantas se han propalado en ocho años.

¿No más rehén? Pronto se sabrá si usó ese respiro para desbloquear decisiones detenidas por poderes fácticos: Palenque, redes criminales incrustadas en el régimen. O por enredos ideológicos, los propios y los de su entorno (que no es suyo). En fin, si se dedicó a soltar las amarras con que su antecesor mantiene de rehenes a su gobierno y al país.

Beisbolera. En un estado beisbolero, el lenguaje asociado al rey de los deportes puede ser filosofía de vida. No faltará quien se pregunte si “después del error (del cártel) viene el hit” (de Palacio).

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