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Cuestionable motivación de una buena noticia

Presión social e internacional. Es una buena  noticia el anuncio de la presidenta de que ya no se acosará más, públicamente, a periodistas ni a medios, como publicó ayer La Aurora su principal. El rechazo social a las listas negras de críticos del régimen recupera la capacidad de contención del avance totalitario. No había ocurrido así en ocho años del régimen. Con un matiz: se le adelantó la crítica del Wall Street Journal sobre  los aprestos de la presidenta para amordazar medios. Y esto abre la percepción de que el régimen no cedió hasta que la presión internacional reforzó la presión de la sociedad mexicana.

Sólo un ejemplo: hay más. Pero la noticia es buena porque, así sea con giros obcecados contra las libertades y los derechos de los informadores, el régimen reconoce implícitamente sus excesos contra el periodismo independiente; admite que no le salió el intento anterior, percibe la magnitud del rechazo social y da marcha atrás, si bien con condiciones que dejan latente la amenaza autoritaria. Insistió en que la lista negra de periodistas no lo era, sino que sólo era un ejemplo de cómo sus mensajes alimentan la supuesta conspiración digital contra su gobierno. No capta que, si son sólo ejemplos, sin darse cuenta admite que esos ejemplos lo son, quizás, de un acerbo mayor de “enemigos” registrados por su gobierno para usos diversos, como el fallido de la semana pasada.

Un abogado para Palacio. Las motivaciones que sigue alegando para su conducta y la de su coacusada conllevan el riesgo de la autoincriminación. Quizás le falta un abogado o abogada que le adviertan que el acusado o la acusada deben ceñirse a responder puntualmente lo que se les cuestiona y, en su caso, acotar con precisión sus responsabilidades y asumir el correctivo. Todo, sin divagar.

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