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Taddei: chisme de quinto patio de vecindad

La comidilla del momento se llama Guadalupe Taddei. Las razones profundas de su defenestración serán trabajo de historiadores del futuro. Sin embargo, como ciudadanos podemos intentar comprender lo que significa y divertirnos en el intento. En esto segundo, las redes han hecho un trabajo lleno de ingenio y buen humor.

Lo más importante, me parace, es entender que doña Lupe no es una excepción, sino el común denominador del comportamiento de la nomenclatura de Morena. Ella es el sistema. Cierto es que evidenciaron la inmensa corrupción de la señora (y su capacidad de ridículo); sin embargo, para ser sinceros, se queda corta en relación con los casos bien documentados de acuerdos con el crimen del exgobernador de Sinaloa y de la lideresa del partido, entre muchos otros, por no mencionar la corrupción de los hijos del Supremo y del mismo Supremo.

El sistema morenista se alimenta de un pacto siniestro de corrupción, impunidad y complicidad. Entrar a formar parte de la nomenclatura, cual fue el caso de Taddei, implica que a cambio de trabajar “para la causa”, tendrá la posibilidad de ejercer con total impunidad la corrupción en cualquier de sus múltiples formas. Doña Lupe fue puesta para garantizar elecciones favorables al régimen, lo que hizo con sobrado éxito. Entonces, ¿por qué la mandaron a freír chayotes?

La mejor explicación, diría Ockam, es la más sencilla. El pacto de complicidad se cumplió a medias porque doña Lupe no entendió que la corrupción no era solamente para ella. La señora no repartió el dinero donde debía y eso enojó profundamente a la nomenclatura. La campaña en su contra se ensañó en ese elemento, no en su faccioso manejo del INE, mucho menos en la corrupción electoral que tanto promovió. En otras palabras, doña Lupe entendió muy bien lo de la corrupción, pero no que la impunidad tenía el costo de la complicidad también monetaria. Como diría el clásico, no salpicó lo suficiente.

Este patético chisme de quinto patio de vecindad me parece que guarda dos enseñanzas, un mensaje y un problema. Los ciudadanos no debemos ignorarlos de cara al proceso electoral de 2027.

Primero, muestra sin recato cómo el sistema morenista sólo puede funcionar a través de corrupción, impunidad y complicidad. Segundo, la forma de hacer política entre morenistas y hacia la ciudadanía es de una supina vulgaridad practicada sin pudor alguno. Por eso el mensaje es muy claro para los suyos: quien rompa el pacto de complicidades en lo venidero será sometido al escarnio y al ridículo.

El problema es a quién pondrán en la presidencia del INE. Me parecería de una ingenuidad suprema pensar que Monreal hará un proceso limpio y transparente de negociación entre las distintas fuerzas políticas para ganar seriedad y recuperar algo del hundido prestigio del instituto. Buscarán, por el contrario, alguien que sea lo suficientemente servil para hacer cuantas bajezas le mande la nomenclatura gobernante. Ya conoceremos que clase de alimaña pondrán en lugar de Taddei; lo cierto es que será algún personero a ser medido por su lealtad al pacto de perversidades.

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