La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, salió al paso de las versiones sobre supuestos pactos con la presidenta Claudia Sheinbaum y precisó que, en realidad, defendió su postura.
Se lo dijo en entrevista a Carlos Loret en Latinus: la reunión en el aeropuerto de Ciudad Juárez fue difícil, de reproches entre políticas, e incluso se alzó la voz en algún momento.
Lo dicho por la gobernadora Campos lo corroboró Sheinbaum en su conferencia mañanera: el encuentro en la frontera sirvió para marcar posturas y, en todo caso, para buscar un trabajo institucional en adelante.
Un aspecto central es lo que respecta al exfiscal César Jáuregui, a quien las cosas se le complicaron, y no solo por el tema de los agentes de la CIA, sino porque estaría inmiscuido en situaciones turbias.
La presidenta de la República reveló que fue Campos quien le dijo que Jáuregui no había informado con claridad sobre su relación con los agentes de la CIA y que, además, había incursionado en el negocio de los casinos.
De ahí viene la historia de que “hay más investigaciones”, y no solo las que se incluyen en las indagatorias locales y en la de traición a la patria, la que, por lo demás, es absurda.
Otro dato clave es que la mandataria chihuahuense acusó a Ariadna Montiel, dirigente de Morena, de estar presuntamente involucrada con el crimen organizado. Se lo expresó a Loret, pero, más importante en perspectiva, a la propia presidenta Sheinbaum, quien contestó que, si se tienen pruebas, que se presenten.
Veremos qué lectura se le da al encuentro de Ciudad Juárez, pero ya sabemos que no consistió en pacto alguno.
Para Chihuahua y para el PAN, lo señalado por la gobernadora les da la posibilidad de mantener una narrativa clara. Las encuestas indican que para 2027 la disputa será cerrada y, de ahí, que cada estrategia y cada cálculo puedan resultar definitorios.
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