Al tú por tú. Ya sabrán ustedes el resultado. Pero, si celebramos un triunfo más de nuestra selección, ahora sobre el equipo del país donde se inventó el futbol, no sólo se habrá producido la respuesta anhelada a la pregunta que ha levantado el ánimo del país: ‘¿Y si sí?’ Estaremos valorando además el surgimiento –y la consolidación- de un par de camadas de futbolistas seguros de sí mismos, aspirantes al éxito individual y el de su equipo. Sí: venturosamente ‘aspiracionistas’, sin complejos ni autovictimizaciones, al tú por tú con los mejores del orbe.
‘Aspiracionistas’ en las canchas y más allá. Pero, más allá del gratificante tema deportivo, cualquiera que haya sido el resultado del partido, la actuación del equipo lleva a desarrollar aquella pregunta y a anticipar respuestas. Por ejemplo ¿y si sí estas nuevas generaciones en las canchas, las gradas, las calles, y también en las aulas, en la vida civil -y en las urnas- están dispuestas a despertar del ruinoso letargo anti ‘aspiracionista’ con que López Obrador quiso degradar -con su narrativa y su ‘transformación’- los derechos de los individuos y la sociedad a aspirar a algo mejor en sus vidas, sus familias, su nación?
De mal en peor. El desempeño de una selección nacional independiente del régimen no eclipsó el triunfo del bajacaliforniano Isaac del Toro, quien, también, sin apoyo oficial, ganó este domingo la etapa de Cataluña del Tour de France. De bien en mejor los rendimientos de la sociedad civil y del ‘aspiracionismo’ individual, a contracorriente de un régimen que va del mal en peor en todos los órdenes. Incluso en el de su aprobación popular. De acuerdo con Bloomberg, se acerca a sólo un tercio (38.8%) la población que todavía evalúa como bueno o excelente el desempeño el gobierno de la presidenta.
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