En los próximos días, a partir del 12 y hasta el 19 de agosto, se realizará el examen de control para ingresar a las licenciaturas de la UNAM.
Es un momento peculiar, porque su celebración obedece a los problemas que se generaron con la prueba que se realizó por vía remota y cuyos resultados generaron sospecha.
El rector Leonardo Lomelí designó a una Comisión Técnica que se está encargando de hacer recomendaciones y de indagar sobre lo ocurrido, para que, en cada etapa del proceso, se actúe de acuerdo con la evidencia.
Esto importa, y mucho, porque en la UNAM están corrigiendo lo que se descompuso y lo están haciendo con transparencia, de cara a su propia comunidad y a la sociedad en su conjunto.
Los jóvenes convocados son los que obtuvieron los puntajes suficientes para ingresar, pero acompañados por quienes lo hubieran hecho también de acuerdo con las tendencias históricas.
Al momento de redactar esta columna, más de 75% de los aspirantes ya está registrado, y aún hay tiempo para hacerlo, hasta el día previo de la aplicación en cada sede. Esto da cuenta de miles de jóvenes que, a pesar de las vicisitudes de los últimos días, tienen ganas de convertirse en universitarios. Ojalá les vaya bien.
El examen será presencial y, por su propia naturaleza, recuerda a los que se realizaban en el pasado, en concreto, en las gradas del Estadio Azteca.
Como tantos otros, supongo, todavía recuerdo aquella mañana de 1984 en la que llegué cargado de un par de lápices, una goma, un sacapuntas y los documentos para ingresar y realizar la prueba.
Al finalizar, caminé desde Santa Úrsula a Coyoacán, con esa fuerza que da la adrenalina.
Vendría otra prueba, igual de difícil, que era la de esperar el resultado.
Había que estar pendiente del cartero, quien traería la buena o la mala fortuna. Si el sobre era chico, como el de los estados de cuenta de los bancos o de otros avisos, significaba que el resultado era satisfactorio.
Un sobre grande, tenía el mensaje contundente de que ahí estaban los papeles, certificados y actas, que se devolvían al aspirante para que probara suerte el siguiente año o buscara otra opción.
A mí me llegó un mensaje que aún atesoro: CCH Sur, turno 02.
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