...

Información para decidir con libertad

Siguen las tensiones trilaterales

El martes en la noche, el gobierno canadiense alcanzó un acuerdo con su contraparte estadounidense para prorrogar la aplicación de aranceles a productos canadienses. Esto poco después del anuncio norteamericano de que cada año se someterá a revisión el T-MEC. Llama la atención el desinterés de la prensa mexicana en el tema, visto que las tensiones entre Estados Unidos y Canadá podrían reflejar el anuncio de futuras tensiones entre México y Estados Unidos. Es sabido que Canadá, particularmente después del discurso de su primer ministro Mark Carney en Davos este año, ha mostrado indisposición, cuando menos retórica, a tolerar los abusos y cambios de humor del trumpismo. No obstante, en los hechos, si bien su vulnerabilidad económica quizá sea menor a la mexicana, es igualmente muy significativa.

Por su parte, el secretario de Economía mexicano y responsable de la relación comercial con Estados Unidos, Marcelo Ebrard, no deja de hacer anuncios optimistas. Él ve la relación bilateral como si marchase viento en popa, a tal punto que algunos hablan de que pasada la revisión, él renunciará para irse a construir (otra vez) su precandidatura presidencial. Apenas esta semana, Ebrard anunció en Twitter que recién tuvo una reunión con Jamieson Greer, el representante comercial norteamericano, y la calificó de “productiva”. Ojalá tenga razón.

Si en otro tiempo era un lugar común que la relación de México y Estados Unidos caminaba por varios carriles simultáneamente, en los últimos años y en particular con el trumpismo, hemos visto que todos los temas se empalman. Es muy difícil pensar que la cancelación de la visa del hijo de López Obrador no sea un instrumento de presión contra México también para temas comerciales. Sería muy oportuno que la Cancillería y la Secretaría de Economía la registrasen así. Ahora bien, unos días después del retiro de la visa, como si el gobierno estadounidense quisiera dar un respiro a la administración Sheinbaum, Terrance Cole, el director de la DEA, elogió intensa y públicamente a García Harfuch.

Da la impresión entonces de que los norteamericanos tienen objeciones contra algunos miembros de Morena, no contra todo el gobierno mexicano. El problema es que la presidenta de México parece empeñada en defender a todos los militantes del oficialismo, sin ninguna voluntad de depuración de los malos elementos. Si Canadá, que lleva una relación bilateral estrechísima y más amplia que México con Estados Unidos desde décadas antes del TLCAN original está pasando las de Caín, ¿qué podemos esperar los mexicanos del trumpismo? Ojalá el gobierno entregara por lo menos un narcopolítico morenista.

Recomendar Nota

Facebook
X / Twitter
WhatsApp