El discurso del canciller Roberto Velasco en la ONU evidenció una diplomacia de bajo perfil: en lugar de aprovechar la tribuna para defender intereses o reafirmar la vocación multilateral de México, se concentró en repetir los lugares comunes de la “transformación” y los emblemas del gobierno, hablando más a una audiencia doméstica que al foro en el que se encontraba. Evitó nombrar a las potencias y presentó una visión idealizada de igualdad entre Estados que ignora las jerarquías reales del …
