La cumbre “Escudo de las Américas” que Donald Trump convocó la semana pasada en Miami buscó sentar las bases de una coalición regional contra los cárteles. Doce gobiernos latinoamericanos acudieron a discutir el intercambio de inteligencia, operaciones coordinadas, presión financiera sobre redes criminales y nuevas formas de cooperación en seguridad regional. Pero faltó un actor central: México. Que Washington convoque una cumbre hemisférica sobre crimen organizado sin México no es un descuido diplomático. Es una señal política. Durante tres décadas, …
