Cada crisis pone al obradorismo frente al espejo. El régimen que presume de la fuerza arrolladora de la transformación es una caja vacía de capacidades de gestión. Bajo la retórica de que la realización del proyecto exigía desmantelar intereses incrustados en las zanjas institucionales, se desactivaron los contrapesos, se capturaron las vigilancias, se relegó la razón técnica, se normalizó la excepción militar, se subordinó la administración a la lealtad facciosa. La promesa era seductora: la verticalidad del mando y la …
