Diez años de 1000 Pelotas para Ti: cuando una pelota se convierte en voz.
El 30 de abril de 2016, el patio del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México dejó de ser un espacio frío e indiferente. Más de mil pelotas, rotuladas con los nombres y números de expediente de niñas y niños separados de alguno de sus progenitores, convirtieron ese lugar en un grito colectivo. Era Día del Niño, y ellos no podían convivir con papá o mamá por la desidia y la corrupción de un sistema que, en lugar de protegerlos, los lastimaba. Ese gesto inaugural dio vida al movimiento 1000pelotasparati.

Desde entonces, este colectivo ha demostrado que una simple pelota puede ser símbolo de dignidad, memoria y esperanza. Aquella primera intervención frente al PJCDMX no solo visibilizó el daño psicoemocional que viven niñas, niños y adolescentes durante los divorcios conflictivos; también sembró una conversación impostergable. Ese mismo año nació Mijo tiene un dinosaurio, el primer libro ilustrado para niños sobre alienación parental, que abrió una puerta sensible para explicar lo inexplicable desde los ojos de la infancia.
En 2018, la semilla se convirtió en comunidad. A través de Facebook y otras redes, 1000pelotasparati reunió a madres, padres y familias que se negaban a normalizar la injusticia. Cápsulas como “Foto de Papá” y “Célula de Amor” comenzaron a circular, llevando mensajes de conciencia, contención y amor responsable. Era el inicio de un acompañamiento que no juzga, sino que abraza y orienta.

El movimiento pronto trascendió las redes sociales. En 2019 dio un paso firme hacia la agenda pública: el foro “Amor de papá” en el Senado de la República, la participación en el 1er simposio “La infancia es primero” en el Congreso de Veracruz, los trabajos con universidades como la Panamericana y La Salle, y las reuniones en la Cámara de Diputados para abordar la sustracción de menores colocaron la causa en el centro del debate nacional.
La pandemia de 2020 no detuvo la lucha. Al contrario, la llevó a la intimidad de miles de hogares: foros de reflexión en línea, talleres virtuales, apoyo emocional a distancia. Mientras el mundo se detenía, 1000pelotasparati radicalizaba su compromiso con marchas, cierres de vialidades y nuevas formas de protesta pacífica para recordar lo obvio pero olvidado: los niños no pueden esperar.

En 2021 llegó el cortometraje Mijo tiene un dinosaurio, que dio rostro y voz al dolor y la resiliencia de la infancia judicializada. El foro “Hijas e hijos rehenes” en la Cámara de Diputados y el programa de televisión Los Hijos del Divorcio profundizaron en una verdad incómoda: en demasiados juicios familiares, los niños son usados como armas, cuando deberían ser el único motivo de paz.
El reconocimiento público no tardó. En 2022 se instituyó el 29 de abril como el Día Nacional contra la Sustracción de Menores en México. 1000pelotasparati participó en el parlamento abierto sobre la Ley de Violencia Vicaria y estrenó, junto con Radio Educación, la miniserie ¡Que alguien ayude a mis padres!. El cortometraje Mijo tiene un dinosaurio fue nominado al Ariel por mejor animación, demostrando que el arte también puede ser denuncia y consuelo.

Entre 2023 y 2024, el colectivo dio otra batalla decisiva: evitar que la lucha por los derechos de los niños se diluyera en ideologías ajenas a su causa. Su participación en la mesa de diálogo organizada por la CNDH sobre alienación parental, violencia vicaria y violencias en el entorno escolar incluyó la propuesta concreta de un protocolo de actuación para escuelas con niñas y niños en procesos de divorcio o separación.
Hoy, en 2025, 1000pelotasparati consolida su caminar: forma parte del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes en la alcaldía Coyoacán y mantiene presencia constante en espacios como el programa de Janett Arceo La Mujer Actual. Nueve años después, aquel patio lleno de pelotas se ha convertido en una red, una voz y una ruta de cambio.

El objetivo del colectivo es claro y contundente: defender los derechos de los niños que enfrentan los efectos negativos del divorcio de sus progenitores. Su causa es la crianza compartida, una crianza que garantice una vida libre de violencia y que, al reconstruir el tejido social, prevenga delitos de alto impacto como la sustracción de menores. Su misión: desarrollar una cultura donde el interés superior del menor no sea discurso, sino práctica diaria en juzgados, escuelas, familias y medios. Su visión: que ningún niño quede marcado de por vida por su paso por las instituciones de justicia.
Tras años de tocar puertas en tribunales, congresos, gobiernos y corazones, 1000pelotasparati ha construido un valioso corpus de información, propuestas y posibles soluciones. Sus líneas de acción abarcan la incidencia legislativa, el uso estratégico de los medios de comunicación y el acompañamiento directo a las familias.

Al frente de esta cruzada se encuentran la abogada familiar Valeria Ortiz Rubio Anzorena, con más de 20 años defendiendo los derechos de mujeres, niñas y niños, y el artista visual Alfredo Salomón Salazar, quien ha transformado el dolor de estar separado de su hijo Nicolás en una obra que visibiliza una anomia social que hiere a la infancia en México y América Latina.
Una década después, 1000 pelotas siguen botando en la memoria del país. Cada una lleva un nombre, una historia y una promesa: en México, los niños dejarán de ser rehenes de los conflictos adultos para convertirse, por fin, en el centro de toda decisión.

Recomendar Nota
