Patada de ahogado. El clima de acusaciones y contraacusaciones entre los gobiernos de México y Estados Unidos ¿se encamina a un enfriamiento o a un calentamiento hacia una confrontación de mayores proporciones? En ese match verbal pareció una patada de ahogado revivir, dos años atrás del traslado a EU del Mayo Zambada por un hijo del Chapo Guzmán, como ejemplo de entendimientos estadounidenses con criminales, a fin de equipararlo con la alianza del gobernador Rocha con un cártel para exportar droga al país vecino.
Mienten hasta cuando dicen verdades. Misión imposible, ordenar el caos de los intercambios de Ken Salazar, Sheinbaum, Godoy y demás, en un entorno en que mienten los que se dicen engañados y traicionan los que se llaman a traición. Para acabar pronto, en que todos mienten, incluso cuando invocan verdades parciales como sustento de sus engaños.
El peso narco. Pero si las palabras tienen todavía algún sentido, de los desplantes de la presidenta debieron inferir en Estados Unidos que sus planes de llevar a juicio a los políticos del régimen mexicano involucrados con los cárteles tocaron el límite de lo que este régimen está dispuesto a ceder. En otras palabras, hay una confrontación sin visos de arreglo, mientras mantengan el peso que han mostrado tener en las decisiones de Sheinbaum los políticos ligados al narco.
¿Falta lo peor? A su vez, las reacciones del gobierno de Estados Unidos en este trance le han dejado claro al grupo apoderado del régimen político en México, que las respuestas estadounidenses no se agotarán en un nuevo congelamiento de la cooperación en el tema del narcotráfico, sino, ya es evidente, en la mutilación del acuerdo de libre comercio, acaso en el endurecimiento de los maltratos y delitos de las autoridades contra los migrantes mexicanos. Y lo que falta.
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