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Información para decidir con libertad

La marca de la casa

En medio de escándalos de todo tipo, presiones internacionales y dificultades financieras, el gobierno y su partido inician un periodo extraordinario en las cámaras para sacar adelante cuatro reformas legislativas: dos de carácter constitucional y dos secundarias.

Sin tener los textos completos y sin cuidar las formas, se inició el trámite legislativo que va a concluir en una semana. En los próximos días veremos una fila de legisladores de Morena subir a tribuna para leer discursos preparados por sus asesores o a llenar los micrófonos con adjetivos.

No faltarán los elogios a López Obrador ni los diputados o senadores del oficialismo que, queriendo ganar puntos, se inmolen en el altar de los ridículos y defiendan lo indefendible con “argumentos” que los harán pasar a la historia como felinos domésticos.

Las iniciativas confirman los errores del régimen y ponen en evidencia sus temores. El trámite que veremos va a mostrar la inexistencia de una democracia deliberativa.

En el mundo occidental y en un país como el nuestro, las decisiones que marcan el rumbo de la colectividad tienen que proceder de debates informados y racionales, donde los ciudadanos deben tener la oportunidad de conocer los cambios, interactuar con sus representantes y manifestar sus ideas. El objetivo es llegar a acuerdos razonables, no solo imponer la voluntad de la mayoría, y menos cuando esta es artificial.

Ganar una votación sin atender las demandas legítimas de opositores o ciudadanos informados es un asalto a la razón. En un sano ejercicio parlamentario se presupone la buena fe de los argumentos y, sobre todo, de los de carácter técnico y, en el caso concreto, jurídico.

Para poner dos ejemplos de lo anterior, voy a recordar la votación de la última reforma al Poder Judicial, la que de manera demagógica presume la elección de los juzgadores. Resulta que, en esa ocasión, entre otras cosas, señalamos que sería perjudicial suprimir las salas de la Corte y que empalmar esas elecciones con las regulares era un riesgo. Bueno, pues una de las iniciativas que se votarán esta semana corrige esos dos errores.

Morena es una secta peligrosa que busca quedarse en el poder por muchas décadas. No le importa arrastrar al país al abismo. Sus legisladores son autómatas que, sin conciencia, participan en la construcción de la tiranía.

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