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ENSAYO: ¿Es posible una historia de la filosofía contemporánea?

Armando Luna Franco

El nombre de Wolfram Eilenberger entró súbitamente en el mundo literario en 2018, tras la publicación de Tiempo de magos: la gran década de la filosofía, 1919-1929 (Taurus, 2019). En ese momento era desconocido, al menos para el mundo de habla hispana, el que sería el primero de tres volúmenes, pues su propuesta es una historia de la filosofía en el corto siglo XX. A este volumen seguiría El fuego de la libertad: el refugio de la filosofía en tiempos sombríos, 1933-1943 (Taurus, 2022) y el texto que comentaré a continuación: Espíritus del presente: los últimos años de la filosofía y el comienzo de una nueva ilustración, 1948-1984 (Taurus, 2025).

En el campo de la historia de la filosofía, tal vez sólo exista otra obra de similar ambición: La saga de los intelectuales franceses, 1944-1989, de François Dosse (Akal, 2023-2024). Sin embargo, la diferencia es sustancial: mientras que Dosse parte de la influencia de una filosofía nacional a escala internacional, Eilenberger va más allá. El filósofo alemán se propone una historia global de la filosofía europeo-occidental, mediante una biografía coral: en lugar de hacer un ejercicio monográfico y enciclopédico, pone al centro a las personas. 

La fórmula coral me parece innovadora y bien lograda en el primer volumen, lograda, pero con reservas en el segundo, y forzada cuando no errónea en el tercero. Es fácil entender por qué: en Tiempo de magos, los protagonistas son cuatro filósofos del mundo germánico: Walter Benjamin, Ernst Cassirer, Martin Heidegger y Ludwig Wittgenstein. Cuatro personas que cohabitaron en un espacio cultural: el periodo entreguerras, y donde cada uno representaba distintas corrientes de la filosofía de entonces: la incipiente teoría crítica, el neokantismo, la fenomenología y el positivismo lógico.

El fuego de la libertad, por su parte, se enfoca en cuatro pensadoras: Hannah Arendt, Simone Weil, Simone de Beauvoir y Ayn Rand. Aquí Eilenberger sube la apuesta y decide salir del mundo germánico para pensar también en dos cosas: la extensión del pensamiento europeo hacia Estados Unidos, producto de la Segunda Guerra Mundial, y la experiencia de resistencia y clandestinidad durante el conflicto. Así, las experiencias de Arendt y Rand se encierran en lo primero, y las de Beauvoir y Weil en las segundas. Francia, Rusia y Alemania se encuentran en los albores de la conflagración mundial representadas por sus filósofas.

En cambio, Espíritus del presente trata de replicar la fórmula, pero no lo consigue del todo. En esta ocasión nuestros personajes son Theodor Adorno, Susan Sontag, Paul Feyerabend y Michel Foucault. Aunque un lector azuzado podría identificar en cada uno una corriente de pensamiento o escuela filosófica, lo cierto es que falta el eje estructurador que explique los encuentros o desencuentros. Si en el primer caso se ocupaba de la formación de un pensamiento filosófico tras la Primera Guerra Mundial, y en el segundo de cómo se transformó la experiencia filosófica en medio de un mundo que regresaba a la guerra, aquí no queda claro qué reúne a nuestros personajes.

Adorno representa la Escuela de Frankfurt y un viejo maestro de una generación que sería relegada tras 1968; Sontag, el desarrollo de una crítica ensayística e intelectual que dominaría las grandes revistas y librerías durante la segunda mitad del siglo XX. Feyerabend fue el gran rebelde de la filosofía de la ciencia del siglo XX, mientras que Foucault la cara del estructuralismo y posestructuralismo francés. Aunque Eilenberger intenta poner como eje al sujeto y su nueva definición, lo cierto es que parecen más tientas que estocadas.

A diferencia de los primeros dos libros, donde los encuentros y desencuentros entre los personajes eran parte de la narrativa (en Tiempo de magos el punto de partida es la conferencia universitaria impartida por Martin Heidegger en Davos, Suiza en 1929), en este punto es muy complicado entablar esos lazos. Ninguno de los pensadores aquí estudiados trabó relación el uno con el otro durante su vida, por lo que sólo quedan las inferencias y las lecturas compartidas para tratar de establecer un lazo inexistente. En ello reside un poco el sabor agridulce de este tercer tomo de lo que es una historia de la filosofía en el siglo XX.

A diferencia de otros periodos de la historia, la explosión intelectual del corto siglo XX hizo de la historia de la filosofía una labor compleja. Mientras que, hasta el siglo XIX, ésta se podía escribir a partir de grandes puntos de quiebre, con grupos y corrientes relativamente definidas, el siglo XX dio lugar a una diversidad disciplinaria y epistemológica. El trabajo de Eilenberger es encomiable, por fuentes y argumentos no palidece. Aunque los dos primeros tomos lograron reflejar un Zeitgeist, este tomo no logra definirlo, y deja un sinsabor respecto a cómo llevar a buen puerto la tarea de una historia de la filosofía.

*Armando Luna Franco. Ensayista y articulista especializado en política mexicana y pensamiento político contemporáneo. Escribe para Animal Político y Revista Común.
@alunaf_89


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