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Ayudar para morir

Se supone que en México tenemos una relación especial con la muerte, al grado que el día de muertos se ha convertido en una fecha que no solo se conmemora sino hasta se celebra. Mucho de ello tiene que ver el mercado, es decir los intereses comerciales desatados desde hace algunos años tanto por Hollywood como por el empuje de tradiciones ancestrales capturadas por los intereses comerciales. Pero a la par de este entusiasmo, poco estamos haciendo como sociedad para ayudar a morir a quienes están sufriendo y desean ser ayudados para hacerlo dignamente y sin dolor. Me refiero a la muerte digna, muerte asistida o eutanasia. Sin embargo, no tenemos una ley que lo permita o lo establezca con la regulación debida, pese a que ya ha habido varias iniciativas para legalizar la asistencia médica para morir y pese a que la gran mayoría de los mexicanos, de todas las religiones y creencias, es enormemente favorable a una legislación de ese tipo.

¿Por qué no se ha legislado? Yo diría que, en primer lugar, por la ignorancia de nuestros legisladores, misma que, como sabemos viene aumentando en los años recientes. Los legisladores actuales no hacen más que obedecer la línea que su partido les manda: son incapaces de votar de acuerdo a sus convicciones, suponiendo que las tengan o de acuerdo al sentido común respecto al bienestar general, que es el que deberían buscar. Y las cúpulas partidistas, sobre todo las oficialistas, esperan las señales de las cúpulas políticas (presidentes, gobernadores, líderes del movimiento, etc.), para actuar según les indiquen. Y estos líderes hacen cálculos políticos, muchas veces equivocados, sobre la pertinencia o no de avanzar legislativamente en tal o cual dirección. En los casos sensibles como ésta, el temor a las reacciones de las jerarquías y dirigencias religiosas los ha frenado, porque suponen, equivocadamente que éstas representan políticamente a sus feligreses y que tienen influencia entre los creyentes, sobre todo en estas materias. Se equivocan porque, en éste como en muchos otros temas, los feligreses no comparten la perspectiva, doctrinalmente intransigente, de los jerarcas religiosos. Las encuestas lo muestran con claridad. Pero los políticos y legisladores no ven estas encuestas y se manejan con una prudencia acompañada por el temor.

Menciono lo anterior porque está circulando en la sociedad una iniciativa ciudadana para que se apruebe una “Ley de asistencia médica para morir en la Ciudad de México”. Iniciativa ciudadana significa que no se trata de una propuesta de algún partido u organización política, sino de integrantes de un “Comité Promotor Libertad para Morir”, especialistas muchos de ellos en el tema de la eutanasia o la asistencia médica para morir que, con suma responsabilidad, conocimiento y genuino interés en la materia, proponen un proyecto de decreto. Como saben que en las dos décadas anteriores muchas iniciativas similares han sido simplemente desechadas o congeladas por los legisladores, están buscando que sea una “iniciativa preferente”, lo que significa que el congreso de la Ciudad de México estaría obligado a revisarla y votarla. Para ello se requieren por lo menos alrededor de veinte mil firmas y al parecer están a punto de alcanzarlas. Si a usted le interesa apoyarla, o simplemente conocerla, le recomiendo que consulte la página www.libertadparamorir.com.mx El punto central es muy simple: los seres humanos y aún más “las personas con una enfermedad terminal, sin posibilidad de tratamiento, con un pronóstico médico de supervivencia menor a seis meses, o con una condición crónica e irreversible, que les provoca un sufrimiento que ya no toleran”, si así lo desean, deberían ser ayudados a morir.

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