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Elecciones en tierra del narco

El próximo año se celebrarán elecciones en México, “epicentro de la violencia de los cárteles” a nivel mundial.

Se llevarán a cabo elecciones en México, país “gobernado en gran parte por los cárteles del narcotráfico”.

Las anteriores son afirmaciones del presidente de un país que es nuestro mayor socio comercial, basadas en la información recabada en territorio mexicano por la DEA, la CIA, la NSA, el FBI, el Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

De acuerdo a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, en los dos últimos años se han destruido 2,792 laboratorios clandestinos de fentanilo, a pesar de lo cual el flujo de esa droga hacia los Estados Unidos se mantiene inalterable, por lo que se deduce que siguen operando miles de laboratorios en todo el territorio nacional.

Pero México no sólo produce fentanilo. Los cárteles en México también trafican otras drogas, además de los lucrativos negocios, tanto o más que el narco, relacionados con el tráfico de personas y el huachicol. Eso sin contar la próspera industria de la extorsión y el secuestro, presente en todos los rincones del país.

En este contexto criminal se celebrarán elecciones en México a mediados del 2027. Bajo ningún concepto puede pensarse que será “una fiesta de la democracia”. En los últimos años en cada elección suele haber cientos de muertos, incluyendo candidatos, periodistas y civiles.

Las elecciones del próximo año ocurrirán en un país dominado por el narcotráfico y el crimen organizado. Se trata de las mayores elecciones de nuestra historia, por el alto número de candidaturas en juego, en todos los niveles. Es absolutamente ilusorio pensar que este contexto no afectará los comicios. Es una completa fantasía que el crimen no participará eligiendo candidatos y amenazando a los rivales, que no aportará recursos a las campañas.

El narcotráfico y la criminalidad no son nuevos en México. En tiempos de Ernesto Zedillo, el zar antidrogas, el general Jesús Gutiérrez Rebollo, era aliado del Señor de los Cielos y el Cartel de Juárez. En el sexenio de Felipe Calderón, el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, trabajaba para varios cárteles, especialmente para el Cártel de Sinaloa. En el sexenio de López Obrador el presidente mismo estableció vínculos con el Cártel de Sinaloa, evidenciados por sus frecuentes viajes a Badiraguato; un gobernador de su absoluta confianza (Rubén Rocha Moya) y sus propios hijos han sido señalados por recibir dinero de ese cártel para las campañas de sus candidatos. El que fuera presidente de Morena en tiempos de López Obrador, Mario Delgado, tuvo una relación estrecha con el rey del huachicol, quien aportó recursos para las campañas de su partido.
Las elecciones de 2027 estarán organizadas y controladas por un partido cuyos políticos han sido acusados de complicidad con asociaciones criminales.

Aparentemente Morena tiene todo para ganar el próximo año. Domina las encuestas. Sin embargo, cabe la posibilidad de que esas encuestas no estén reflejando la realidad. El celo por el control del aparato electoral, las censuras de memes, la amenaza de anular elecciones por “injerencia extranjera” y, sobre todo, la posibilidad de sacar a su líder histórico de su encierro y ponerlo a recorrer el país en tiempos electorales, son muestras evidentes de que Morena tiene pavor de perder las elecciones del 27.
Morena hará todo lo que esté en su manos para conservar el poder. Hasta aliarse con el narco.

¿Qué podemos hacer frente a esta amenaza que se cierne ante nosotros? Por lo pronto alertar, estar sobre aviso. El narco jugará a favor de Morena en las elecciones de 2027.

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