Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Como el Dr. Jekyll, la presidenta se mostró el lunes jovial y comprensiva ante las protestas del personal del IMSS. Pero, como Mr. Hyde, este miércoles desdeñó con imágenes de drones la asistencia a la marcha del martes, descalificó a un partido y a grupos que se unieron a los protestantes y sembró la sospecha conspirativa sobre sus impulsores, si bien reiteró la legitimidad de las exigencias de los trabajadores de la salud. También se fue contra los medios y las redes que han puesto en relieve la inconformidad de médicos, enfermeros y camilleros, por la falta de medicamentos y el deterioro de equipos, instrumental e infraestructura, así como la precariedad de sus salarios.
Ayer y hoy. Hace 61 años, en octubre de 1965, ocurrió el cuarto y último paro de un memorable movimiento médico. Realizó dos marchas, una de ellas en un silencio que estremeció el primer año del sexenio de Díaz Ordaz. El pliego petitorio era similar al de hoy en lo laboral. No había entonces desabasto de medicamentos ni otros problemas. Pero Díaz Ordaz, primero, sobajó el alcance del movimiento (como hizo este miércoles la presidenta con la marcha del martes) y lo ensombreció con teorías conspirativas, como las que casi deslizó la presidenta.
Convergencias y divergencias. Díaz Ordaz pasó al despido del personal inconforme y a la toma de hospitales por granaderos, algo que por fortuna parece hoy distante. Pero aquello transcurrió en un clima de hostigamiento (ojo con las imágenes de los drones que dice la presidenta que se encontró en internet) y de ataques de una prensa dócil al régimen, como la que parecería desear la presidenta, a juzgar por su estigmatización a los medios independientes. A ver en que acaban este movimiento y el comportamiento gubernamental de hoy.
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