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Ancestrales rasgos prodictatoriales

‘Servidumbre voluntaria’. Para una dictadura es difícil reprimir a todos los inconformes. Para eso está el recurso del escarmiento paralizante de actuaciones no sometidas a los designios del régimen. Se trata de disuadir, por el temor al castigo, toda conducta no deseada por el poder. Se inscribe entre los rasgos ancestrales de las dictaduras: la siembra del temor no sólo para someter, sino para que la sumisión aparezca como “servidumbre voluntaria”. El concepto entrecomillado se lo debo a un joven filósofo a quien no le solicité autorización para citarlo por su nombre. A través de su padre, me puso en órbita con el ‘Discurso sobre la servidumbre voluntaria’, el opúsculo contra el absolutismo y la legitimidad de los poderes de Etienne de La Boétie, amigo admirado de Montaigne, cinco siglos atrás.

Kafka para infantes. Escarmentar, pues, es el propósito del proceso finado a la exjueza de Distrito Martha Magaña por el ‘Tribunal Disciplinario Judicial’, a causa de haber hecho, como ella afirma, lo que por ley le correspondía: emitir una suspensión del procedimiento que condujo a la contrarreforma judicial. En efecto, la sanción prevista en esta farsa es la inhabilitación para desempeñar cargos en el desnaturalizado sistema judicial mexicano, algo que no tiene en mente la proceda, como bien lo sabe el régimen (ella ya radica en España). El mensaje está dirigido a los jueces profesionales, de carrera, que ganaron sus puestos por su preparación y experiencia acreditadas en exámenes. Pero también a los impuestos por la ‘elección de los acordeones’ para que, ni a unos ni a otros, se les ocurra actuar con independencia, conforme a la ley y contra las siguientes arbitrariedades del régimen. Las historias judiciales que se conocen al año de esa ‘elección’ dejan El Proceso de Kafka en un alum para iluminar por infantes.

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