A la suspicacia y la especulación. Confunde la confusión de la presidenta. Combate el combate al crimen por parte de los gobiernos panistas de Chihuahua y Querétaro, por la cooperación de Estados Unidos, así sea con el conocimiento de dependencias federales del gobierno mexicano inscritas en el mismo propósito. Tampoco le gustaba al régimen el activismo anticrimen del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, sin apoyo federal y finalmente asesinado por una mafia del lugar, al que la víctima relacionaba con políticos del régimen.
Suspicacias. En las acusaciones a los gobiernos provenientes de un partido opositor al régimen, los móviles y objetivos aparecen envueltos en dudosas apelaciones a la soberanía. En el caso más reciente, Querétaro, se agrega el cargo de real o supuesta omisión de informes y trámites del gobernador y el embajador de Estados Unidos en el inicio de la construcción de una academia de policía en el estado. Pero la vehemencia presidencial en ambos deja amplios espacios a la suspicacia y la especulación.
¿Sólo temas de campañas? La más obvia inferencia de las versiones de las partes permitiría establecer que, en este caso, la narrativa de la presidenta tiene que ver con su activismo en actos anticipados de campaña ante los temores de perder terreno en la megaelección del próximo año. El telón de fondo: el traspiés de Lula en Brasil. Parece claro que el mensaje proselitista del oficialismo en campaña será la defensa de la soberanía y la lucha contra el intervencionismo. De hecho, la presidenta ya acusó, no a Trump, sino a su gobierno (¿?) de pretender un cambio en el poder político de México. A su vez, en su campaña para no perder su mayoría en el Congreso, Trump continúa con su descalificación del régimen mexicano y el desgaste de su presidenta. ¿Destino?
Recomendar Nota
