No ha normalizado la inseguridad. El 81.3 por ciento de la población mayor de 18 años considera inseguro vivir en el estado, según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Pública (ENVIPE) del INEGI. No está conforme con el nivel de violencia, no le quita valor ni importancia. Desde que se registra ese dato, 2011, nunca se había alcanzado una proporción tan grande.
La percepción de inseguridad en Culiacán es del 90.8 de los ciudadanos y en Mazatlán del 78.4, según la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana (ENSU) del INEGI. Así lo ha sido consistentemente en estos dos años de narcopandemia.
No califica bien a sus gobiernos locales. Apenas el 15 por ciento de los habitantes de Mazatlán consideran efectivo al ayuntamiento para resolver sus problemáticas. El 18, en Los Mochis y el 23, en Culiacán. Entre los peores lugares del ranking del INEGI.
Es capaz de ir más allá del activismo digital y salir a las calles condenando al narco gobierno.
La imagen de la presidenta no es una fortaleza de la 4T en el estado. Es la entidad con menor aprobación de Sheinbaum en el país. Mientras en Hidalgo el porcentaje es de 82.3, en Sinaloa solo es de 45.1.
Los pronósticos de voto por Morena indican un descenso respecto a 2024. En la elección presidencial, Sheinbaum obtuvo el 56 por ciento de la votación solo bajo el emblema de su partido. En julio pasado, la presidenta presumió la encuesta de El Financiero donde unicamente obtiene 38 por ciento, 18 puntos menos.
Los electores que pierde Morena no se van a los partidos de oposición. Comparadas los resultados de 2024 con la encuesta citada, el PRI se mantiene igual, el PAN pierde 5 puntos y MC baja tres.
No es un electorado conforme con Morena pero en la oposición no encuentra la alternativa que busca.
También ubica vínculos del crimen organizado con los gobiernos estatales que llevaron PRI, PAN y Convergencia al poder. No hay una alternativa de partidos con trayectoria limpia.
Todos los partidos de oposición han escenificado narco escándalos en los años recientes y no hay explicación, ni algún tipo de deslinde rotundo. Algunos personajes actuales están identificados con el crimen organizado y no hay expulsión, ni aclaración. No hay una clase política alternativa, en su conjunto, sí algunas individualidades.
El discurso “odiamos a Morena”, “somos anti-Morena” no ha sido suficiente para darle confianza al electorado de que los políticos de oposición saben cómo resolver los problemas del estado, no ve una propuesta clara y creíble de reconstrucción. No hay programa alternativo.
No hay un relato contundente y sencillo de porqué la oposición sí reconstruiría Sinaloa.
La oferta mayor al electorado por parte de los partidos es: nos vamos a aliar.
El electorado sinaloense está inconforme con su situación y ha dado muestras de rechazo a Morena pero pide no solo que se alíen los partidos de mal pasado sino que vean candidatos limpios, un programa creíble y una relación diferente con la sociedad.
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