Todo parece indicar que el gobierno de Morena quiere impedir que una cobertura negativa afecte a sus candidatos durante el proceso electoral de 2027. El objetivo de la ley censura es inhibir a TV Azteca que, de aliado acrítico del gobierno, pasó a ser su opositor más visible.
Luego de colonizar el Instituto Electoral, el gobierno de Morena logró la completa supeditación del Tribunal Electoral. Los candidatos de Morena pueden realizar de forma abierta campañas electorales anticipadas (lo hacen Andrea Chávez, en Chihuahua, y Andy López, en Tabasco), en violación flagrante de la ley, sin que el INE reaccione. Son muchos los familiares de Guadalupe Taddei que trabajan para el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, que también es el presidente del Consejo Nacional de Morena. De este modo, el partido oficial tiene garantizada su impunidad.
TV Azteca no es el único blanco. También apuntan, utilizando a Israel Vallarta como abanderado, a llevar ante la justicia a Carlos Loret de Mola y a Ciro Gómez Leyva para limitar la cobertura negativa de los candidatos de Morena, a las gubernaturas, pero sobre todo a las diputaciones federales: el partido oficial no está dispuesto a perder su mayoría en el Congreso, y lo impedirán por las buenas o por las togas al servicio del gobierno.
Para blindarse frente a los embates que pueden llegar de Estados Unidos, por la complicidad de los políticos de Morena con el crimen organizado, Morena aprobó al vapor una ley que les permite anular elecciones si considera que hubo “injerencia extranjera” en la percepción de los votantes. Basta con que los medios de comunicación den difusión a los juicios contra políticos mexicanos que se pueden llevar a cabo en tribunales norteamericanos para que un proceso electoral desfavorable sea anulado. (Ojo, ¿no han pensado en Morena que ese recurso legal también puede emplearlo la oposición para pedir la anulación de procesos en los que hayan sido derrotados?)
Morena comenzó a emplear filtros para evitar que se cuelen candidatos ligados con el crimen organizado, por el temor a los señalamientos norteamericanos, lo cual indica que antes no había esos filtros y se les colaron candidatos que ahora son representantes de Morena al mismo tiempo que trabajan para la delincuencia.
Los partidos políticos no podrán utilizar en sus spots las acusaciones de la justicia norteamericana, la eliminación de visas, los juicios, las reuniones de las gobernadoras con el FBI, sin que Morena alegue que eso es “intervención extranjera” en el proceso electoral y pida su anulación. En este contexto se debe enmarcar la reclusión de Ernesto Ruffo en una cárcel de alta seguridad. ¿En verdad quiere la oposición utilizar el argumento del escandaloso huachicol fiscal, el mayor fraude en la historia de México? Que lo piensen bien si no quieren ver en prisión a más personajes de la oposición.
En Nicaragua, Daniel Ortega anunció la suspensión de elecciones para impedir que la oposición pueda ganar. La presidenta Sheinbaum se negó a criticar ese hecho (cuando no ha tenido empacho en criticar el proceso electoral ecuatoriano, por ejemplo), así como se niega a condenar que en Cuba no se realicen elecciones democráticas (“esa es tu versión”, le dijo Sheinbaum a una periodista que le mencionó ese hecho). El modelo al que aspira Sheinbaum no es democrático. La democracia pone en riesgo la ayuda que Morena brinda al pueblo. Y cómo ayudar al pueblo es lo más importante, sacrificar la democracia es para el gobierno un mal menor. Morena utilizará la justicia y el aparato electoral, utilizará la amenaza y la fuerza para inhibir los triunfos de la oposición.
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