Mañaneras e informes presidenciales. Las estadísticas no mienten, se dice, pero engañan. Las cifras oficiales en materia de seguridad presentadas en las mañaneras y desplegadas en los medios dóciles al régimen hacen recordar (a los mayores de 60 años) las cifras de reparto agrario de los informes presidenciales hasta la década de 1970. Daban lugar a todo tipo de bromas, caricaturas y artículos indignados de algunos (pocos) críticos con acceso a algún espacio en los medios. La parodia más socorrida partía de sumar los montos reportados de Cárdenas a López Oportillo para concluir que, de acuerdo con esos números, se habría repartido decenas de veces toda la superficie del territorio nacional.
Bienvenidos a Singapur. Ahora no hay que esperar los informes anuales. Están las mañaneras, por si alguien se atreve a someterse al vértigo de la desinformación especializada en manipular los datos con el expediente, entre otros, de intercambiar los casilleros de muertos, desaparecidos y “aún no identificados”. Esto, en referencia a las pilas de cadáveres que desbordan las morgues del país. Los números oficiales marean y quizás ese sea el propósito. Porque si un desprevenido suma los logros reportados semanalmente podría llegar a la conclusión de que hemos llegado a Singapur, el país con casi cero (0.2) homicidios por cada 100 mil habitantes, y dejado atrás el México de AMLO, con más de 25.
Engañosos. Resulta engañoso si un lunes se despliega que se ha reducido la incidencia de homicidios casi en un 50 por ciento y al lunes siguiente se repite la cifra. La impresión de otro 50 por ciento dejaría el problema arreglado. Pero la confusión crece cuando el mismo día los medios independientes generan la percepción contraria con sólo dar cuenta de nuevos, noticiosos homicidios y secuestros que luego alargan la siniestra lista de desaparecidos.
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