Al último reducto. Mientras Hungría se dispone a restablecer la democracia liberal, desmantelada en 16 años de dictadura, el régimen prodictatorial mexicano se apresta a capturar, rumbo a su octavo año, hasta el último reducto de vida democrática. Farsa y descaro han presidido el proceso para la designación de consejeros subordinados al régimen para ocupar los asientos de tres de los cuatro consejeros independientes que quedaban en el Instituto Nacional Electoral (INE).
Las trampas de la dictadura. Si en la llamada elección judicial prevalecieron los ya célebres acordeones para ‘elegir’ jueces, magistrados y ministros (sometidos todos a la superioridad) todo Indica -y no hay quien lo niegue- que el ‘Comité Técnico de Evaluación’, impuesto por una mayoría espuria de la Cámara de Diputados, filtró los exámenes -los que deberían desahogar los aspirantes- a los preelegidos para pasar el primer filtro del proceso. Ese comité enlistó 100 personas a las que calificó como “idóneas” para el cargo. Y desde ese primer round quedaron eliminados especialistas en materia electoral y con un historial de independencia de partidos y gobiernos. Mientras quedaban habilitados para pasar al siguiente round inexpertos en la materia y con un historial de afinidad o servilismo al poder de los poderes.
Idoneidad. El problema con el adjetivo “idóneo”, desde su origen latino, es su relatividad. Y es que califica “aquel, aquella o aquello que resulta conveniente, correcto o propicio para algo”. Y ciertamente los elegidos lo son para para el control electoral del régimen. Pero no para integrar el Consejo General del INE: su órgano superior de dirección, dicta la ley, responsable de vigilar el cumplimiento de las disposiciones constitucionales y legales en materia electoral, así como de velar por que los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, máxima publicidad y objetividad guíen todas las actividades del instituto.
Recomendar Nota
