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Terremoto político en Estados Unidos

Houston.- Trump y su movimiento fueron aplastados en votos de castigo.

La denostada y menospreciada democracia estadounidense le dio ayer una lección al mundo de su vigor para castigar a los malos gobernantes y ordenar, a través del voto, un vuelco en el rumbo de su país.

La Cámara de Representantes quedó bajo control de los demócratas, lo mismo que el Senado.

Normal en una democracia. Hubo un voto de castigo a las políticas erróneas del presidente.

El triunfo demócrata marca una gran rectificación en el camino de la mayor potencia económica y militar del mundo.

La jornada de ayer martes fue el quiebre de la hegemonía republicana, rota por el malestar ciudadano con el alto costo de la vida, la corrupción y los abusos de la policía migratoria (ICE).

Texas, desde casi cuatro décadas en manos republicanas, dio el afortunado pendulazo y castigó la corrupción de sus gobernantes y los excesos del ICE, que actuaba como ejército de MAGA y no como un cuerpo institucional.

El voto latino cambió de orientación y se volcó hacia los demócratas, luego de haber apoyado a Donald Trump en la elección presidencial.

Texas mostró que los votantes no tienen dueño.

El terrible comportamiento del ICE (la migra), golpeó a los latinos y también a los empresarios de la construcción en el Valle.

Lo que vimos ayer no fue un “despertar demócrata”, sino que el partido opositor capitalizó el voto anti-Trump, que ahora es el rostro “del sistema”.

Ninguna maravilla ni novedad en los programas demócratas, pero sí mucho enojo por la decepción que causó Donald Trump.

Perdió Trump, y los demócratas tuvieron la sensibilidad de llevar candidatos no sólo populares, sino también honestos.

Las elecciones estadounidenses mostraron la importancia de seleccionar bien a los candidatos. Los llamados “votos cautivos” cada vez lo son menos.

El electorado cambia, y puede hacerlo de manera radical. No hay cheques en blanco.

Después de que nadie daba posibilidades a los demócratas para regresar a la Casa Blanca, porque “no se ve alguien con carisma” que pueda ser candidato para derrotar a los republicanos, ayer aparecieron dos caras a seguir.

Jon Ossoff retuvo el escaño de senador por Georgia, y su ventaja por 30 puntos, y se proyecta como una carta fuerte para ser el próximo inquilino de la Casa Blanca.

Aquí en Texas James Talarico, de 37 años, derrotó por casi 20 puntos al fiscal del Estado que llegó a la candidatura al Senado de la mano de Donald Trump.

Talarico venció a la millonaria inversión de Elon Musk que buscó descarrilar su carrera.

Con su edad y esos méritos, Talarico se apunta para ser un protagonista de la vida política de su país.

Cambió el mapa político de Estados Unidos luego de la derrota republicana en Texas, un estado que en lo que va del siglo hizo el papel de contrapeso de California.

Sin California ni Texas, dos estados que serán gobernados, por primera vez, por latinos, mexicoamericanos, difícilmente los republicanos podrán retener la Presidencia de la República. 

Gran jornada la que se vivió ayer en el país con la democracia más longeva del mundo.

Y al sur de la frontera, alguien tendrá que comerse sus palabras de menosprecio a las elecciones en Estados Unidos, en que, decía, “la gente elige entre la Coca y la Pepsi”. 

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