La corrupción es la argamasa de Morena, que sirve para pegar ladrillos con piedras, mampostería, cubrir paredes y sellar grietas en la variopinta colección de grupos e intereses del partido gobernante.
¿Por qué cayó Taddei, que tan bien encajaba en esa estructura unida con dinero público y de grupos delictivos?
Cayó porque el INE es una pieza importante en la definición del candidato o candidata presidencial de Morena.
Guadalupe Taddei, de manera atolondrada, descarada y muy precipitada, dio muestras de parcialidad, carencia de disciplina y falta de respeto hacia la presidenta que le faltan más de tres años en el cargo.
Ella, por sí sola, no podía hacer candidata presidencial a Clara Brugada o a Alfonso Durazo, pero desde la presidencia del INE podía hacer daño, y mucho, a los contendientes de ellos.
Recordemos que en 2023 el INE intervino en el proceso mediante el cual Morena seleccionó a Claudia Sheinbaum como su candidata presidencial, con la pantomima de Coordinadora de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación.
El INE fiscalizó los recursos de los aspirantes, vigiló sus actos de promoción, revisó propaganda, investigó gastos y estableció un límite de 34 millones 370 mil pesos por participante.
También pudo ordenar el retiro de propaganda electoral irregular.
Los aspirantes morenistas quedaron obligados a entregar calendarios de actividades, reportar ingresos y gastos y someterse a verificaciones. La Unidad Técnica de Fiscalización podía inspeccionar actos públicos, recorridos, propaganda, etcétera.
Así ocurrió con los procesos de otros partidos, más adelante.
Ese es el poder institucional que habría conservado Guadalupe Taddei rumbo a 2030, luego de pintar el INE color lila-Brugada y tener a parte de la familia en el gobierno de Durazo.
Desde la presidencia del INE habría conducido la fiscalización de las actividades de los competidores de Brugada o de Durazo.
A sus pies estaban los funcionarios de primer nivel del instituto, incluidos titulares de áreas ejecutivas y técnicas que participan en la preparación de investigaciones y resoluciones.
A sus pies, porque el Congreso y el Tribunal Electoral le entregaron a ella, a Taddei, facultades exclusivas que antes eran tomadas de forma colegiada.
Una denuncia por gastos de promoción, utilización de recursos públicos o actos anticipados de campaña podía poner en marcha una investigación, si Taddei así lo consideraba.
Con una sola resolución emitida durante la competencia interna de los morenistas, Taddei podía afectar a un aspirante antes de que el Tribunal Electoral resolviera una eventual impugnación.
Manchado quedaba.
También está el manejo de la información.
Los órganos del INE manejan expedientes sobre gastos, proveedores, aportaciones, propaganda y denuncias que todavía no son públicos.
Filtraciones, investigaciones sesgadas o retrasos deliberados serían, obviamente, actuaciones sucias de su parte. Pero por supuesto que era capaz de hacerlo, ¿o no?
Sheinbaum, con más de tres años por delante en Palacio Nacional, no permitió que le perturbaran su gobierno de la manera en que lo estaba haciendo la presidenta del INE.
Y tenía en sus manos la facultad de descarrilar precandidatos de Morena, con un manejo inescrupuloso del proceso interno de su partido.
Taddei, todos lo sabemos, es parte del equipo de Alfonso Durazo, gobernador de Sonora y presidente del Consejo Nacional de Morena.
Su hijo Luis Rogelio Piñeda Taddei es el secretario particular del gobernador, además de otros lazos políticos y comerciales que le unen con la familia Durazo.
Durazo es mencionado para ocupar la Secretaría de Gobernación al término de su mandato.
¿Qué virtudes tiene? ¿Por qué?
Por truculento y por perverso. Así es Morena. Tiene políticos preparados (Ramírez Cuéllar, entre otros, pero no muchos), y los dejan en segunda fila. Prefieren perfiles como el de Durazo.
La cercanía de Taddei con Clara Brugada fue tan ostentosa que Sheinbaum dio su opinión contraria al cambio de colores del INE, que lo igualaba con la propaganda de la jefa de Gobierno.
Por eso cayó Taddei. No por su corrupción.
Cayó porque el INE tiene instrumentos legales para intervenir en la fiscalización de la competencia interna, antes de que exista formalmente una precandidatura presidencial.
Y Taddei se brincó los tiempos, a la presidenta y al sentido común con su anticipada alineación con una precandidata, o con su asociación político-familiar con Durazo.
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