Saltillo, Coah.- Se acerca el 8 de marzo y con él regresan los mismos debates de todos los años: si marchar o no marchar, si el morado, si las consignas, si el ruido. Pero para muchas mujeres el 8M es memoria. Memoria de lo que dolió, de lo que costó salir. Memoria de lo que aún estamos aprendiendo a sanar. Yo también marcho desde ahí. Marcho desde una historia personal que durante mucho tiempo me costó nombrar: la violencia. La …
