Es probable que ni el más desconfiado de los analistas hubiera pronosticado cómo los derechos se trucarían para producir efectos contrarios a los que se buscaron en principio. Las disposiciones contra la violencia política en razón de género son un ejemplo hasta grosero de lo que ya está ocurriendo con periodistas que tienen un censor particular y se encuentran arraigados y otros que soportan la angustia de tener procesos judiciales abiertos. La CNDH, ya sin sus propósitos originales, está convertida …
