Los morenistas mandan a los jueces de acordeón, pero no a los jueces del mundo. No falta el pedante que se cree con estatura para interpelar a Luigi Ferrajoli, y regañar en su tumba a Hans Kelsen. El hecho real es que la única justicia a la que aspira un mexicano y la que temen los delincuentes (muchos de Morena) es a la internacional. Un narco mexicano tiembla ante la posibilidad de ir a comparecer, con su traje naranja, en …
