Culiacán, Sin.- Cuando un gobierno estatal se vuelve incómodo para la Federación, sólo hay dos caminos: desplazar del cargo al Ejecutivo local o anular su poder económico y político. En el caso de Sinaloa, la presidenta Sheinbaum tomó la decisión de utilizar esta segunda opción. Al poderosísimo gobernador, que ganó ampliamente en las elecciones, la Federación le ha estado marginando de sus funciones constitucionales. Es decir, gradualmente le está quitando el poder. Cuando los problemas regionales no encuentran solución, y …
