Durante siglos, los mapas fueron una forma de ejercer el poder. Quién los dibujaba decidía dónde empezaba un reino, quién mandaba en un imperio y qué territorios merecían siquiera aparecer en el papel. No retrataban únicamente el mundo conocido. También cartografiaban el poder. Esta semana pensé en eso. Porque Estados Unidos parece decidido a dibujar su propio mapa de México. Uno donde aparecen organizaciones, redes, nombres, sanciones, recompensas, visas revocadas e investigaciones. Un mapa político y criminal que se actualiza …
