En mi artículo anterior sostuve que existe una disputa vital entre el liberalismo y el populismo. El liberalismo busca que cada persona tenga autonomía para desarrollar su proyecto de vida en libertad. El populismo, en cambio, pretende establecer la hegemonía de su grupo político —al que denomina “pueblo”— para dominar, bajo un supuesto de superioridad moral, al resto de la sociedad. El choque se condensa en una lucha fundamental: vida independiente contra dominación. Cuando estas concepciones se traducen en el …
