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Información para decidir con libertad

No fue una semana para presumir golpes al crimen

Propaganda, noticias, percepciones. Quedó nublado por delitos de alto impacto -que ocuparon la agenda informativa- el costoso despliegue propagandístico de la semana para presumir grandes avances en el combate al crimen. Titulares de diarios, entradas de noticieros, invasión de redes socio-digitales y columnas celebraron la reducción de homicidios y la captura de miles de delincuentes. Pero no pudieron contra la carga de noticias que reafirman la percepción extendida de omnipresencia criminal, fuera de control. Quedó viva una sensación de inseguridad insuperable con cifras y gráficas. Cifras, por lo demás, de un gobierno que ha perdido credibilidad por su hábito de mentir, ocultar y minimizar realidades que la gente padece con la fuerza de la verdad.

Uniformidad y recepción. El régimen ha uniformado la información y los encuadres de buena parte de medios, como no se veía acaso desde Díaz Ordaz. Pero la recepción de lectores y audiencia va del escepticismo al rechazo, por la experiencia de un sistema más libre de comunicación pública en décadas pasadas. Aún en las épocas más oscuras de control de los medios como definidores finales de la conversación y el debate públicos, los periodistas desarrollaron habilidades para ejercer sus libertades informativas, como ahora se persevera en varios medios.

Ruta. Este régimen estigmatiza la libertad periodística y suprime, en la práctica, el derecho de acceso a la información, sin llegar (todavía) a modelos totalitarios en que sus medios ocultan a la gente -o le distorsionan- lo que ocurre incluso en su entorno inmediato. En esa ruta, hoy, junto a una abrumadora propaganda, característica del totalitarismo, las cifras y gráficas de los logros contra el crimen aparecen ensangrentadas con matazones en Zacatecas y Tabasco, el homicidio de un alcalde en Morelos y el de un periodista en Oaxaca, información ciertamente (aún) no silenciada

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