El resultado de las elecciones legislativas intermedias, en las que el Partido Demócrata tomó el control de la Cámara de Representantes y del Senado, fue una celebración liberal que penalizó a Donald Trump.
Para el Partido Republicano, la jornada electoral representó una amarga derrota que reconfiguró el equilibrio de poder en Washington, DC. El resultado genera gran inquietud sobre su capacidad para gobernar durante los próximos dos años.
Las midterms provocaron un "tsunami azul". Se registraron pérdidas sin precedentes del Partido Republicano en estados como Texas, Ohio, Kansas, Iowa y las Carolinas. Fue una elección histórica para la diversidad demócrata:
- Abdul El-Sayed, de Michigan, será el primer senador musulmán;
- Peggy Flanagan, de Minnesota, será la primera senadora indígena;
- Chris Pappas, de Nuevo Hampshire, será el primer senador abiertamente gay;
- Keisha Lance Bottoms, de Georgia, será la primera mujer negra en ser gobernadora.
- Deb Kaaland, de Nuevo México, será la primera senadora indígena;
- Gina Hinojosa, de Texas, será la primera gobernadora de origen latino;
- Aaron Ford, de Nevada, será el primer gobernador negro;
- Xavier Becerra, de California, será el primer gobernador de origen latino.
Con el control demócrata en ambas cámaras, el Partido Republicano verá limitada su capacidad para nombrar jueces federales o ratificar tratados.
El voto de castigo contra la administración de Donald Trump y los republicanos fue una gran defensa de la democracia y un rechazo a los abusos de la administración Trump, como los siguientes:
- Los abusos y violaciones de derechos humanos por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
- El encubrimiento de los expedientes del pederasta Jeffrey Epstein.
- La pérdida de empleo anunciada por los tecnoautócratas y la angustia generada entre los jóvenes por la falta de regulación de la inteligencia artificial.
- La frustración por los altos precios, provocada por los aranceles impuestos al resto del mundo y por la insensata guerra en Irán.
- El rechazo al manejo ideológico apocalíptico de las Fuerzas Armadas.
- El enfado ante los escándalos de corrupción de la familia Trump.
Trump enfrentará un periodo de dos años como lame duck, con la amenaza de juicios políticos en su contra y contra miembros de su gabinete y familiares cercanos.
Muy probablemente habrá fuertes recriminaciones entre los republicanos y contra el propio Trump, y una reconfiguración del Partido Republicano para volver a su visión tradicional, con una escisión de su ala MAGA, con el fin de recuperar el Congreso y mantener la presidencia en 2028.
El movimiento MAGA, racista y aislacionista, no desaparecerá, sino que permanecerá latente, pues forma parte del ADN histórico.
El Congreso demócrata fiscalizará la imposición ilegal de aranceles, así como los acuerdos de comercio recíproco ilegales, y su impacto en las industrias nacionales. Las empresas multinacionales tradicionales recuperarán influencia frente a los tecnoautócratas.
Existe el riesgo de que la administración recurra a acciones exteriores drásticas respecto a Irán, o en el hemisferio occidental bajo la "Doctrina Donroe".
El T-MEC continuará su revisión, pero habrá una mayor exigencia por parte de los demócratas en cuanto al cumplimiento de las normas laborales y ambientales. El descontento de la población con el libre comercio no desaparecerá.
El Partido Demócrata buscará recuperar la confianza de la clase trabajadora. México deberá retomar sus labores de cabildeo en Washington.
Un Congreso liberal estadounidense deberá apoyar a Ucrania y reducir la presión sobre las democracias europeas.
Las potencias medias (Japón, Corea del Sur, Canadá, Australia, los países europeos, etc.), ante la falta de compromiso demostrada por Estados Unidos, deberán reducir riesgos mediante políticas independientes en materia de medio ambiente y de defensa de los valores democráticos, así como fortalecer sus capacidades militares.
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