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Las dos gobernadoras de Sinaloa

Culiacán, Sin.- La luz verde ya le llegó a Graciela Domínguez, gobernadora de Sinaloa. Ya hizo uno de los cambios que más expectativa tenía. La salida de su gabinete de la secretaria general de Gobierno, Yeraldine Bonilla, la primera gobernadora interina que tuvo la administración de Rubén Rocha.

Si el reemplazo de Eneyda Rocha -la hija del gobernador Rubén Rocha- fue asimilado como extirpar el corazón del rochismo, la salida de Yeraldine Bonilla es la amputación de uno de los dos brazos operadores del rochismo en el gabinete. El otro es el subsecretario general de Gobierno, Rodolfo Jiménez.

La salida de Yeraldine ya estaba anunciada. El pasado miércoles 28 de octubre, el mismo día que Harfuch estuvo en Culiacán y se reunió con Graciela Domínguez, se filtró que se llevó los nombres propuestos para hacer los cambios en el área política del gabinete.

Ese día adelantamos lo siguiente: “Solo falta por remover al gabinete político, o sea toda el área de la Secretaría General de Gobierno. Se dice que la gobernadora ya puso los nombres de sus propuestas en Palacio Nacional y está a la espera de que se los autoricen".

Todo este tema lo revisa y opera directamente Omar García Harfuch, previa autorización de la presidenta Sheinbaum.

El nombre que se llevó fue el de César Julio Saucedo Barrón, un compañero de lucha de la gobernadora en sus tiempos en el PRD. Ambos fueron diputados por dicho partido y ambos son del sur del estado. Es allegado a ella y con experiencia política.

Pero ese mismo día también nos preguntábamos.

¿Y quiénes más faltan? Dentro del desmantelamiento de la red de Rocha e Inzunza, falta un cambio que también resulta clave: el de la Fiscalía General de Justicia.

Ya se adelanta que los días de la fiscal Claudia Zulema Sánchez Kondo están contados. No se puede transitar sin cortar todos los hilos del poder, sin quitarles a Inzunza y Rocha el control de la Fiscalía General de Justicia. García Harfuch ya se encarga del tema.

Otras áreas que también son claves y están dominadas por Rocha e Inzunza, son las del Tribunal Estatal Electoral y el de Justicia Administrativa, donde también ya se están evaluados posibles cambios, ya sea consejeros en el IEES o magistrados en los otros dos tribunales.

En Sinaloa, con la salida del gabinete estatal de Yeraldine Bonilla, ya no hay dos gobernadoras en funciones. Yeraldine Bonilla regresa a su posición en el Congreso del estado.

Así, en Sinaloa se da una “limpia” gradual del rochismo, ordenada y apoyada desde Palacio Nacional.

Hay que proteger al movimiento y cambiar para que todo siga igual. La gobernadora Graciela Domínguez da muestras y gala de operación política. Lento y paso a pasito va tomando los hilos del poder y le quita a Rubén Rocha el control político exclusivo que presumía tener.

Y ahora solo queda una pregunta en el aire: ¿y los rochistas tendrán candidaturas en 2027? Muchos ya andan sudando frío.

Habrá que estar pendientes.

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