Los intermediarios son una figura recurrente desde el momento en que las agencias de seguridad, como la DEA, empiezan a apretar y cierran círculos.
Esto ocurrió cuando se desmanteló, en Colombia, al cártel del Norte del Valle.
En la serie televisiva El cártel de los Sapos hay un personaje, Tulio de la Cruz “Doble Rueda”, que ofrece a los jefes del narcotráfico acuerdos con la DEA. Les pide millones de dólares e inclusive pago en especie. Uno de los problemas es que “Doble Rueda” no es agente de nada, es un estafador que sabe utilizar la desesperación de los delincuentes y les saca recursos cuando están al límite.
Situaciones como esta no son producto de la imaginación de Andrés López López, el escritor y productor de la serie televisiva, sino vivencias que él tuvo cuando pertenecía, justamente, al cártel del Norte del Valle.
Esto viene a cuento luego de escuchar los audios, obtenidos por el periodista Héctor de Mauleón, donde la gobernadora de Baja California, María del Pilar Ávila, negocia con un supuesto gestor o intermediario del FBI.
Podría ser que los sujetos que contactaron a la mandataria sean una especie de “Doble Rueda”, estafadores que aprovechan la coyuntura.
Pero para que su crimen fructifique necesitan, al menos una de las siguientes premisas, que las acusaciones sean verosímiles y que existan indagatorias reales de las agencias federales.
De la primera posibilidad, es la propia mandataria la que confirma que existen dificultades en su entorno, ya que se dice dispuesta a colaborar y “a contar lo que sabe”; es más, señala que puede dar pormenores de las reuniones de seguridad. De la segunda hay al menos una pista: la visa le fue retirada a la política morenista.
¿Es el FBI el que está tratado de llegar a un acuerdo de colaboración? ¿Es un gestor fraudulento que juega a una coyuntura por demás confusa?
Lo sabremos algún día, con probabilidad de que lo aclare el propio gobierno de Estados Unidos, porque aquí no se indagará nada, pero conviene tener presente que, a la hora de los naufragios, siempre emergen los que son capaces de vender un salvavidas.
“Doble Rueda”, antes de ser descubierto, se manejaba con todas las credenciales del caso y, en efecto, muchos de sus “clientes” terminaron trabajando para la DEA.
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