Casi todos los indicadores económicos apuntan a que la economía mexicana no va a crecer como esperaba la SHCP. El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) reportado para febrero de este año presenta una caída anual del 0.3%. Asimismo, el Indicador Oportuno de Actividad Económica (IOAE) prevé que para marzo el IGAE reportara un crecimiento de 0%. Con esta información para el primer trimestre de este año, será muy difícil que alcancemos el crecimiento de 2.3% establecido por la SHCP.
Los datos de inversión apuntan a que la economía difícilmente crecerá. Llevamos 17 meses consecutivos registrando decrementos anuales. La inversión pública se desplomo 45% el primer bimestre. Los datos de empleo tampoco ayudan, en lo que va del año, se han perdido 230 mil empleos formales. Los pocos empleos que se están generando son en la informalidad, que son trabajos de muy baja productividad.
Es evidente que la cuarta transformación no cree en la inversión privada. El gobierno se asume como un gran planeador central. Creen que solo ellos saben cómo, cuándo, cuánto, y dónde debe participar la iniciativa privada, despreciando libertades económicas básicas. El gobierno cree que los anuncios grandilocuentes, acompañados de la cúpula empresarial, van a resolver el problema de confianza que tenemos. No quieren admitir que lo que ha ahuyentado a la inversión son los jueces a modo, el debilitamiento de los órganos regulatorios, el actuar arbitrario del SAT y la UIF, y la inseguridad que padecemos.
Adicionalmente, la salud y educación de nuestra fuerza laboral no están mejorando. En salud, el abandono presupuestal, el desabasto de medicinas, y la disminución en la cobertura nos sugiere que hoy y en el futuro, la salud de los mexicanos se está deteriorando. En educación, la ideologización, el descuido en la enseñanza del inglés y matemáticas, están condenando a nuestros niñas y niños a la mediocridad. Los efectos sobre la pauperización de la salud y de la educación empezarán a sentirse en el mercado laboral en el mediano plazo.
La trayectoria de crecimiento de una economía depende, entre otras cosas, de lo anterior, inversión, fuerza laboral y productividad. Ya llevamos varios años creciendo apenas y responsabilizamos a cuestiones temporales de la desaceleración económica y de los baches. Creo que deberíamos preguntarnos si no es que nuestra economía, estructuralmente, ya entró a una trayectoria de crecimiento económico inferior a la que teníamos. Probablemente, esto es para lo que da nuestra economía. No es que estemos atravesando por infortunio, lo que está pasando es que dado nuestro sistema educativo y de salud, nuestros niveles de informalidad, la concepción económica del régimen, y los niveles de inseguridad y de corrupción, la mediocridad económica es nuestra nueva realidad estructural.
Hay que empezar a aceptar la nueva realidad económica del país. Si no nos gusta, hay que cambiar de gobierno, pero no nos autoengañemos de que con los que nos gobiernan actualmente las cosas van a mejorar.
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