Al recibir el regalo envenenado presidencial de fortalecer a las fiscalías y policías municipales y estatales corrompidas por el crimen organizado y en gran crisis de confianza, las Fuerzas Armadas se han debilitado al hacer labores de seguridad pública y perder su esencia de defensa de la soberanía nacional.
Prácticamente no hay día en que CSP no refrende la defensa de la soberanía nacional para alentar el espíritu patriótico. La realidad es que las Fuerzas Armadas están involucradas en demasiados frentes y tienen muy escaso margen de maniobra para enfrentar una gran injerencia extranjera.
Internacionalmente, México está en el ranking económico 14 y en el 36 de poderío militar. Cuenta con ejércitos reducidos y su principal reto es pacificar a la nación debilitada por el narco que controla de 30 a 40 por ciento del territorio.
Casi un tercio de los poco más de 300 mil militares realizan labores narcopoliciales y apenas otro tercio se aboca a la defensa de la integridad nacional. Por si fuera poco, además de inteligencia, apoyan a la población civil (Plan DN III), control aduanal, de inmigración; administran aeropuertos, ferrocarriles, megaproyectos y edifican obras de ingeniería civil.
Ejército y Fuerza Aérea, Marina y la Guardia Nacional (policía federal) comenzaron en 2006 la mal llamada guerra contra el narcotráfico. Las guerras comienzan y terminan, mientras que la lucha antidrogas es eterna. Al final, solo hay perdedores y una larga estela sangrienta.
Como cualquier policía, las Fuerzas Armadas patrullan en pueblos, ciudades, carreteras y hacen detenciones para enfrentar la capacidad de respuesta del narco que usa armas de alto poder capaces de penetrar el blindaje militar.
En los últimos 20 años hay en México más violencia (450 mil fallecidos), más consumo, mayor tráfico de drogas y penetración del crimen organizado en los estados. Adicionalmente, esta lucha motivó una crisis de derechos humanos, torturas y desapariciones forzadas (130 mil en fosas clandestinas).
México es de los los grandes países de Latinoamérica que menos gasta en defensa y con más bajo reclutamiento. Tiene 2.7 soldados por cada mil habitantes, menos que Colombia (8.2), Chile (5.8) y Brasil (3.5).
Nemesio Oseguera, el elusivo Mencho, murió en un operativo del Ejército en Jalisco. Sin embargo, las fuerzas militares y policiacas fueron incapaces de contener los bloqueos, incendios y los 73 asesinatos en 20 estados desatados por la embestida criminal del CJNG.
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