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Subordinados a EU por el petróleo

La consigna de que EU ambiciona apoderarse del petróleo mexicano es una de las  falacias de nuestro historial injerencista. La soberanía mexicana está seriamente subordinada a Norteamérica de donde importamos 80 por ciento de la gasolina y diésel refinados y 75 por ciento del gas natural necesario para producir electricidad. 

Hasta la presidencia de Vicente Fox el petróleo representó 8% del PIB. Actualmente, en lugar de que Pemex aporte excedentes, requiere del gobierno cerca de 19 mil millones de pesos semanales para evitar su quiebra técnica. Pemex, la petrolera más endeudada mundialmente con 79 mil millones de dólares, vive asfixiada por sus intereses y su riesgo cambiario. 

El 85 por ciento de la deuda de Pemex se contrajo en moneda extranjera. Cualquier depreciación del peso frente al dólar incrementa artificialmente sus intereses.

EU está cada vez menos interesado en el petróleo mexicano por la posibilidad de abastecerse de crudo más barato de Canadá (que representa 60% total) y Medio Oriente. A su vez, las exportaciones mexicanas de crudo a EU se han vuelto marginales con una caída de 84 por ciento desde 2024, la mayor en 35 años.

Otra razón que alteró de fondo la balanza energética con México, es que EU se transformó en la principal potencia mundial de petróleo, gracias a su revolución del esquisto o fracking. Mientras que Pemex en la última década dejó de producir crudo en 28%, una disminución de 600 mil barriles diarios en promedio por el agotamiento de sus campos.

México depende de EU para operar su industria y generar la electricidad que consume la nación. La CFE emplea 60% del gas importado para abastecer de electricidad al país. EU puede utilizar el suministro energético como palanca de presión a México, de influencia geopolítica y económica en negociaciones comerciales o migratorias. 

Las finanzas de Pemex comprometen la soberanía nacional al transferir el peso de su deuda a las finanzas públicas, desviando recursos que deberían ser para la salud o educación. Además, el crudo maya queda altamente expuesto a aranceles de EU. 

México importa gas natural al mismo tiempo que quema su propio gas en lugar de procesarlo. El país desperdicia en la atmósfera anualmente entre 105 mil y 225 mil millones de pies cúbicos que dañan a la salud y al medio ambiente. Es uno de los cinco países que más queman gas.

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