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El Mundial, el as de los estados para acabar la crisis del comercio organizado

Chetumal, QRoo.- Recientemente la Concanaco (Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo) estimo que el Mundial de Futbol en nuestro país, compartido con Canadá y Estados Unidos, deja una derrama económica total de hasta 65 mil millones de pesos.

Cerca de 88 por ciento de los pequeños y medianos negocios ha reportado que sus ventas disminuyeron o se mantienen igual, solo 11.6 por ciento, un número insignificante, reportó mejoras tangibles en sus ingresos.

Estas cifras no plantean el panorama real de lo que vive a nivel nacional el comercio organizado; su crisis profunda, donde el corazón comercial de cualquier ciudad que usted me hable en México, sus negocios, están cerrados, en venta, renta, litigio o en quiebra.

De estos 65 mil millones de pesos, 45 mil se han obtenido durante las primeras partes de la justa, que se concentran en tres sedes: 34 mil millones en la Ciudad de México, 14 mil millones en Monterrey, Nuevo León, y 11 mil millones en Guadalajara, Jalisco y párale de contar.

Sí, hay otros estados, digamos entre comillas, beneficiados, como Quintana Roo, cuyo aeropuerto es punto de conectividad área y receptora de turismo extranjero, asistentes a los Fan Fest nacionales, u otros como: Puebla, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Guanajuato y Yucatán, beneficiados por su proximidad con las principales sedes, sobre todo con la capital del país.

Pero aquí está la ingenuidad o trampa, pretender que el Mundial de Futbol potencie la actividad económica y saque de la crisis ancestral al comercio formal, sobre todo los pequeños y medianos comerciantes, que apenas pagan sus compromisos laborales, es burla ajena.

Por ejemplo, en Quintana Roo, la ocupación hotelera promedio hoy está entre 60 y 68 por ciento, Cancún apenas alcanza 68 por ciento, incluso por debajo de otros años; la Riviera maya, 63%; Playa del Carmen, 70 por ciento; Tulum y Cozumel, en caída libre, con e65 y 59 por ciento, sobre todo Cozumel, la joya de la corona, el principal puerto de atraque de cruceros en México y el mundo.

Cancún es la conexión aérea con las sedes mundialistas y, ni eso genera la derrama económica, ni qué decir del resto del sector terciario local, restaurantes, bares, agencias de viajes, venta de artesanías, zonas arqueológicas y transporte, este último empeñado en espantar al turismo con sus abusos; los turistas están en tránsito.

No confundamos, el comercio organizado en México, y en Quintana Roo en particular, está moribundo, rumbo al “anfiteatro”, con una economía informal que languidece, lo aplasta sin defensa.

Incluso al gobierno mismo, la mayoría de los informales sustrae la energía eléctrica y demanda servicios básicos e infraestructura urbana apenas sostenida con hilos. Con un crimen organizado cada vez más virulento, impune, exigente del pago de derecho de piso.

La presidenta de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco) de Chetumal-Tulum, Adrienne Díaz Villanueva, informó que operan al instante con ventas de entre 35 y 40 por ciento de su capacidad normal, con una caída interanual reflejada en bajas de hasta 20 por ciento en los volúmenes de venta.

Su ocupación, más que preocupación, se enfoca en rescatar un terreno baldío propiedad del gobierno del estado, sede del antiguo Cine Teatro Álvaro Obregón, construido en la década de los 50, con arquitectura art déco, solo queda una barda destruida; pero quieren levantar un proyecto multifuncional.

Apenas lo anunció y unos cuantos en Chetumal se le fueron encima, empresarios, organizaciones patito, oficiosos y oficialistas extraviados, en desacuerdo permanente.

Lo que pretende hacer la presidenta local de la Canaco es aprovechar el espacio, corazón del centro histórico del antiguo Payo Obispo y hacerlo un espacio gastronómico, artesanal, de bohemia, cultural, teatro y cine; un reto grande, pero factible para las mentes empresariales y de gobierno.

Este proyecto dejaría libre el hermoso bulevar de Chetumal, en las márgenes de su bahía, para sacar al comercio informal de las calles y formalizarlos; más que una ocurrencia, una necesidad recaudatoria y urbanista que urge en Chetumal, la verdadera y poco desarrollada capital de Quintana Roo, en lugar de Cancún, como pretenden.

Ese sería solo el punto de partida de lo mucho que hay que hacer para devolverle el brillo a Chetumal, la puerta de entrada a México en su colindancia con Belice. Los leo.

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