Chetumal, QRoo.- Lo que es la efervescencia política y el choque de trenes que no se avecina, francamente se prensaron ya en Quintana Roo con la sucesión gubernamental, dónde una simple foto soltó los demonios en el Caribe mexicano.
No fue una foto cualquiera, por el peso político de los personajes involucrados, pero tampoco como para sacar al exgobernador Mario Villanueva de su reclusión en su casa de Chetumal, para regresarlo al Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial (Ceferepsi) de Ayala, Morelos.
Y me refiero a la foto que circuló hace unos días en redes sociales donde el exdirector de Aduanas de México, Rafael Marín Mollinedo, visitó en su casa del fraccionamiento Andara, al exgobernador Mario Villanueva Madrid, de 79 años.
Resulta que el tabasqueño, amigo de AMLO, tiene aspiraciones por la gubernatura del estado, y la simple presencia del exgobernador a lado de él se entendió como un respaldo político del chetumaleño, en prisión domiciliaria, y eso desató los demonios del Caribe.
Y es entendible, Marín Mollinedo le compite a Eugenio Gino Segura, una figura oficial que hace un año se veía como el aspirante oficial para gobernar Quintana Roo, ahora ya tiene contendiente serio, pero fuertemente cuestionado por su cercanía con AMLO.
Ambos políticos están en medio del verdadero choque de trenes, que no es el de ellos, sino el de la propia presidenta Claudia Sheinbaum, decidida a quitarle el poder político en Quintana Roo a Jorge Emilio González Martínez, dueño del Partido Verde en México, residente en el Caribe.
Ese es el conflicto en cuestión, y a decir verdad, todos los candidatos de MORENA, con excepción de Marín Mollinedo, tienen origen y simpatía con los verdes, eso no gusta a la presidenta Sheinbaum que ha dicho que en Quintana Roo, ella pondrá al próximo gobernador de estado.
En ese lío se ve el exmandatario, un hombre con fuerte convocatoria política en el estado; tirios y troyanos acuden a él para recibir o un consejo político o un respaldo mediático y, a decir verdad, a la casa de Mario va quien quiere, a sabiendas de ser recibido y visibilizado de manera natural.
Mario ha ganado amparos para permanecer recluido en casa, recordemos que salió del Ceferepsi, porque allá no lo podían atender de cuadros clínicos delicados que padece desde hace años; en contraparte, en Chetumal es atendido en la clínica del ISSSTE por especialistas y geriatras.
Ahora, los demonios o aluxes mayas se mueven fuertemente para llevárselo al municipio de Ayala, Morelos, quitándole la oportunidad de grillar e influir en la sucesión gubernamental; esa es la verdad, el ingeniero tiene poder de convocatoria y eso preocupa y lastima a más de uno.
Tanto como para reunir a más de 100 periodistas la semana pasada en su búnker, e informarles el deseo de un fiscal federal de arrancarlo de su prisión domiciliaria, violentando sus elementales derechos humanos, como es el de la salud.
Además, y por si fuera poco, su esposa de 74 años, enferma también de su columna vertebral, no podría trasladarse al estado de Morelos frecuentemente a visitarlo. Lo de Mario nadie lo puede negar, es un perseguido político aún en prisión; basta ver las redes sociales en torno a su figura.
Ataques constantes, de mala leche, pues Mario Villanueva a purgado más de 25 años de prisión desde su detención inicial en mayo de 2001. Cumplió gran parte de su condena en prisiones de México y Estados Unidos, y desde junio de 2020 está bajo el beneficio de prisión domiciliaria.
La pregunta: ¿por qué tanta saña, pues qué hizo?, aparte de lo ya sabido, juzgado y pagado, en parte, con su libertad; ¿superó con creces a los García Luna, Rocha Moya, Adán Augusto?, no, el delito es que sigue ejerciendo la política y, para colmo es querido por muchos en su estado, tiene convocatoria.
Todos los que denunciaron sus delitos están libres, todos; él permanece recluido, enfermo, a días de cumplir 80 años, en la antesala de tres operaciones vitales para mantenerlo con vida, de hernias, de nariz y de ojos, que amenazan quitarle la vista.
Pero ahí sigue, necio, haciendo política, y cómo diablos le van a quitar esa adicción, le quitarán la tranquilidad, no sus sueños, ni las ganas de hacer grilla o de asesorar lo mismo a Gino que a Rafa, porque él no distingue, lo mismo apuesta por el giro que por el colorado.
Pero su poder de convocatoria, que muy pocos tienen en Quintana Roo, a muchos les incomoda; desde la administración de Carlos Joaquín González, ahora embajador de México en Canadá, AMLO le prometió liberarlo y no le cumplió, lo prometió varias veces, incluso en Chetumal.
Queda esperar, porque el hombre se defiende como gato boca arriba, recordemos que es abogado también, estudios adquiridos desde la cárcel.
En Quintana Roo, está dicho desde el CEN de Morena, la sucesión está entre el senador Gino Segura y la alcaldesa de Cancún, Ana Paty Peralta, y Rafael Marín Mollinedo y la otra senadora Maribel Villegas Canché, el asunto es de cuatro.
Gino y Ana Paty son verdes vestidos de guindas; la alcaldesa de Cancún, involucrada indirectamente con el cártel de "La Barredora", de Tabasco, y con mal gobierno en el municipio de Benito Juárez; Marín Mollinedo, con su tema del huachicol fiscal y la aduana. Francamente ni para dónde mirar, quedaría ver qué hace la oposición... le adelanto, nada. Nos queda una figura outsider, ¿quién le apuesta?
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