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Cuando bajan los homicidios y aumentan las desapariciones

¿Para qué son las alertas desarrolladas por Causa en Común sobre las cifras delictivas? Identifican posibles anomalías en el registro, clasificación y comunicación de las cifras oficiales sobre delitos. No prueban que los datos hayan sido alterados deliberadamente ni permiten atribuir responsabilidades por sí mismas. Señalan comportamientos que, por su magnitud o falta de explicación, requieren una revisión técnica y una respuesta de las autoridades. Son cinco: variación estadística atípica, posible reclasificación, posible subregistro, aumento de desapariciones y uso propagandístico de la información. En esta entrega explicamos la alerta por aumento en las desapariciones.

Esta serie de artículos desglosa distintas alertas que las estadísticas oficiales sobre delitos ameritan; ya se han publicado artículos que explican las alertas de variación estadística atípica, posible reclasificación y posible subregistro. En esta ocasión toca el turno de la alerta por el incremento en el número de desapariciones, lo que mantiene a decenas de miles de familias en la incertidumbre sobre sus seres queridos. Consideramos que esta alerta debe activarse en entidades donde las personas que están incluidas en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) superan a las víctimas de homicidio doloso y feminicidio durante el mismo periodo; o bien, entidades que reportan disminuciones en los registros de casos de homicidios al tiempo que incrementan los reportes de personas desaparecidas. Este contraste no supone que las personas desaparecidas hayan sido asesinadas; señala la necesidad de analizar ambos fenómenos en conjunto y exigir respuestas puntuales de las autoridades, especialmente de las fiscalías.

La evolución nacional muestra por qué es necesario analizar ambos fenómenos. Entre 2015 y 2025, las personas desaparecidas y no localizadas registradas pasaron de 4,139 a 11,253, mientras los asesinatos —homicidios dolosos y feminicidios— alcanzaron 35,694 víctimas en 2019 y después descendieron a 24,095 en 2025. Desde 2022, los asesinatos disminuyeron de 31,969 a 24,095, mientras las desapariciones pasaron de 8,160 a 11,253 (aunque disminuyeron frente a las 11,530 registradas en 2024). 

En ese contexto, en el reciente informe Qué dicen y qué ocultan las cifras oficiales sobre delitos en México, Causa en Común contrastó los registros de homicidio doloso y feminicidio de las fiscalías (integrados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública), con la información del RNPDNO. El análisis corresponde al primer semestre de 2026 y utiliza una consulta del registro de desapariciones realizada el 29 de julio.[1] El contraste entre ambos registros permite observar los dos escenarios de activación de la alerta: por ejemplo, durante el primer semestre de 2026, la Ciudad de México registró 534 personas desaparecidas y no localizadas, frente a 440 víctimas de homicidio doloso y feminicidio; respecto del mismo periodo de 2025, las desapariciones aumentaron 72%, mientras los asesinatos disminuyeron 7%. En Nuevo León, el contraste también es significativo: 388 personas desaparecidas y no localizadas frente a 225 víctimas de asesinato; las primeras aumentaron 56% y las segundas disminuyeron 49%. En Veracruz, las desapariciones crecieron 116%, mientras los asesinatos descendieron 1%.

Estos datos no permiten concluir que las personas desaparecidas hayan sido asesinadas ni que exista un traslado deliberado entre registros distintos. Tampoco corresponde sumar ambas cifras como si midieran el mismo fenómeno. Además, es necesario distinguir entre cambios en las desapariciones como tales, y cambios derivados de reportes tardíos, localizaciones o ajustes en las bases de datos.

Mientras se desconozca el paradero de una persona, debe mantenerse abierta su búsqueda y evitar cualquier presunción sobre su destino. Lo que sí muestran ambos registros es que una supuesta disminución en asesinatos puede coincidir con un incremento en desaparecidos, y que lo razonable es tomar en cuenta el panorama completo.

En síntesis, las fiscalías deberían explicar sus registros de homicidios y desaparecidos, y qué resultados tienen las acciones de búsqueda e investigación. Si bien debería quedar claro que el análisis de homicidios debe tomar en cuenta qué está ocurriendo con los desaparecidos, lo más relevante es que, detrás de cada registro, hay una persona cuyo paradero se desconoce y una familia a la que se deben respuestas.


[1] El estudio completo se encuentra en el siguiente enlace: https://drive.google.com/file/d/1Cc2wibh5HdyuskZRksMPBTYVi93JGOcL/view

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