Pocos pensadores destacan con la singularidad de Miguel Anxo Bastos Boubeta. Profesor titular de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela, este intelectual gallego trascendió el aula para convertirse en el divulgador más influyente del anarcocapitalismo y la Escuela Austríaca de Economía en el mundo hispanohablante.
Su mérito está en traducir teorías complejas a un lenguaje cotidiano, incisivo y salpicado de inconfundible retranca gallega. Su trayectoria es una metamorfosis rigurosa: de la militancia juvenil en la izquierda galleguista a un giro radical tras releer a Mises, Hayek, Rothbard y Hoppe. De esa síntesis nace un pensamiento singular que combina rigor académico, catolicismo, secesionismo y un capitalismo de laissez-faire sin concesiones.
Su crítica central apunta contra la burocracia estatal y la ingeniería social. Apoyado en el problema del cálculo económico de Mises y en la teoría de la elección pública, sostiene que la administración carece de las señales de precio necesarias para asignar recursos con eficiencia. Lejos de resolver problemas, las instituciones tienden a perpetuarse y a crecer, absorbiendo la riqueza del sector productivo para sostener estructuras de poder autocomplacientes.
Frente a ello propone restablecer las sociedades de socorro mutuo, los gremios, las cajas de ahorro comunitarias y las redes familiares o religiosas. A su juicio, la asistencia privada genera solidaridad y responsabilidad genuinas, mientras que el sistema estatal fomenta la dependencia y desincentiva el esfuerzo individual.
Al gigantismo estatal opone la descentralización radical. Su aforismo más célebre, «Lo pequeño es posible», defiende las unidades políticas reducidas: los países pequeños deben tratar bien a sus ciudadanos, porque si cobran demasiados impuestos o imponen demasiadas reglas, personas y capital se marchan con facilidad al país vecino.
Más allá de sus publicaciones, su legado es haber formado a una generación de estudiantes, analistas y jóvenes lectores. Bastos ha revitalizado el debate sobre los límites del Estado de bienestar, la función del mercado y la primacía de la sociedad civil voluntaria. Por ello, celebro que el Centro Ricardo B. Salinas Pliego, a través de Caminos de la Libertad, reconozca al economista Miguel Anxo Bastos con el premio Una Vida por la Libertad: un recordatorio perenne de que la prosperidad solo se alcanza con «capitalismo, ahorro y trabajo duro».
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