Abelardo de la Espriella asumió la Presidencia de Colombia y anunció una ofensiva contra grupos narcoterroristas, megacárceles y el fin de las negociaciones con grupos armados
Abelardo de la Espriella asumió la Presidencia de Colombia y anunció una ofensiva contra grupos narcoterroristas, megacárceles y el fin de las negociaciones con grupos armados

Con la promesa de recuperar el orden y la seguridad, Abelardo de la Espriella asumió este viernes la Presidencia de Colombia y, en su primer discurso como mandatario, anunció una ofensiva contra los grupos criminales y narcoterroristas que operan en el país.
“Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad”, afirmó frente a integrantes de la Fuerza Pública en el batallón Pichincha, en Cali, después de rendir protesta ante el Congreso colombiano.
El nuevo mandatario dejó claro desde el arranque de su gobierno que la seguridad será una de sus prioridades. Advirtió a las organizaciones criminales que tendrán dos caminos: someterse al Estado de derecho o enfrentar la respuesta de las fuerzas de seguridad.
De la Espriella también dio por terminada la estrategia de negociaciones con grupos armados impulsada durante el gobierno de Gustavo Petro. “La opción del diálogo está completamente agotada”, sostuvo durante un discurso de alrededor de 75 minutos.
La toma de posesión tuvo un escenario distinto al acostumbrado. De la Espriella juró como presidente en un auditorio de la Universidad Santiago de Cali, pero después se trasladó al batallón Pichincha, donde pronunció su primer mensaje como jefe de Estado.
Es la primera vez en la historia moderna de Colombia que un presidente asume el cargo fuera del edificio del Congreso en Bogotá. La ceremonia se trasladó a Cali, ciudad que en los últimos años ha enfrentado episodios de violencia y que amaneció con un fuerte despliegue de seguridad. Más de 11 mil uniformados participaron en el operativo para resguardar la jornada.
La decisión de hablar desde una instalación militar también marcó el tono del nuevo gobierno. De la Espriella utilizó buena parte de su discurso para hablar de seguridad, autoridad, narcotráfico y combate a las organizaciones armadas.
“El Tigre ha llegado y sabrán lo duro que muerde cuando se trata de defender al pueblo colombiano”, afirmó, en una de las frases más contundentes de su primer mensaje presidencial.
De la Espriella adelantó que en las próximas horas su gobierno dará a conocer una lista de grupos considerados narcoterroristas y anunció la construcción de megacárceles como parte de su estrategia contra las organizaciones criminales.
El presidente aseguró que el Estado colombiano dejará atrás una política que, según su diagnóstico, permitió el crecimiento de los grupos armados mientras avanzaban las negociaciones de paz.
Su advertencia fue directa: quienes integren organizaciones criminales deberán someterse a la ley o enfrentar la respuesta de la Fuerza Pública.
También prometió combatir los cultivos ilícitos y anunció que su gobierno buscará eliminar las plantaciones de coca mediante el uso de herbicidas desde el aire. La medida representa un giro frente a algunas de las políticas implementadas durante el gobierno de Petro.
El nuevo mandatario también anunció que Colombia se incorporará al Escudo de las Américas, iniciativa promovida por el presidente estadounidense Donald Trump como parte de su estrategia regional contra el narcotráfico.
La llegada de De la Espriella representa un cambio de rumbo frente al gobierno de Petro.
El nuevo presidente ganó la segunda vuelta presidencial del 21 de junio frente al senador izquierdista Iván Cepeda, aliado político del mandatario saliente, y asumió el cargo para el periodo 2026-2030.
Durante la campaña, De la Espriella hizo de la seguridad, el combate al narcotráfico y la crítica a las negociaciones con grupos armados algunos de sus principales argumentos.
Ahora, desde la Presidencia, busca convertir esas promesas en política de Estado.
El nuevo mandatario también criticó a quienes cuestionaron su victoria electoral y aseguró que su gobierno respetará las reglas democráticas.
“Seré el presidente de todos los colombianos”, afirmó, al incluir tanto a quienes votaron por su candidatura como a quienes respaldaron otras opciones políticas.
Petro no estuvo presente en la ceremonia y ha cuestionado la legitimidad del resultado electoral. La ausencia del Pacto Histórico, su fuerza política, también marcó la jornada de posesión en Cali.
El nuevo presidente no limitó su primer discurso a la seguridad. También anunció un congelamiento del gasto público y una reforma tributaria para simplificar el sistema fiscal y estimular la inversión y el empleo.
De la Espriella prometió mantener programas sociales, pero al mismo tiempo planteó reducir el tamaño del Estado hasta en 40 por ciento, una de las principales propuestas de su campaña.
También busca cambiar la política energética de Petro. Anunció una expansión de la exploración de petróleo y gas, además del desarrollo de fracking bajo lo que definió como estándares ambientales responsables.
“Recuperar Ecopetrol será una prioridad definitiva y absoluta”, dijo, al plantear una estrategia para aumentar las reservas de hidrocarburos y frenar la caída de las reservas de gas.
El viraje económico busca atraer nuevamente inversión hacia sectores como petróleo y minería, aunque el nuevo gobierno enfrentará restricciones fiscales y una elevada deuda pública.
El discurso inaugural dejó una señal clara sobre la ruta que De la Espriella pretende seguir: menos negociación con grupos armados y mayor presión militar y policial.
El presidente sostuvo que Colombia necesita una “regeneración” para recuperar la confianza y cuestionó nuevamente los mecanismos de justicia y negociación utilizados en los últimos años.
También anunció que revisará la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), al considerar que la justicia no puede convertirse en un mecanismo de indulgencia frente a quienes participaron en hechos violentos.
En paralelo, De la Espriella prometió combatir la corrupción y anunció que su gobierno utilizará herramientas como inteligencia artificial y blockchain para detectar patrones de posibles irregularidades.
El nuevo presidente cerró su primer discurso con un mensaje religioso y con la promesa de devolver a los colombianos la confianza en el futuro.
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